lunes, 19 de septiembre de 2011

José López Vicente "Iguiño"

Almeriense. Nacido el veintitres de marzo de mil ochocientos noventa y tres, y muerto el catorce de junio de mil novecientos treinta y cuatro a los cuarenta y un años de edad. Aquel día diez de junio de mi novecientos treinta y cuatro (fué el día en que se vistió de luces por última vez, aunque agonizara tres días antes de expirar), fue a torear como banderillero en la Plaza de Toros de Almería, estando anunciados los novilleros Manuel Fuentes Bejarano, “Niño de la Alhambra”  y “Piqueras”. El ganado era de Hernández.


Con permiso de la autoridad y si el tiempo no lo impide. Magnífico encabezamiento que ha vencido al transcurrir de los años, de las decadas, de los siglos y que ha vencido incluso a su propio significado, porque hoy ni la autoridad es autoridad, ni el tiempo es tiempo. 



El correo de la Tertulia, ha recibido hoy esta joya taurómaca almeriense. Se anuncia una novillada. Evidentemente lo primero que salta a la vista (a la vista del que lo mire, por supuesto) es el año de mil novecientos veinticuatro. El general Miguel Primo de Rivera -el dictador que dictaba lo que le escribia el Rey, o el Rey dictaba y el general escribia, que en esto de la politica nunca se sabe-revolucionaba el toreo poniendo petos a los caballos. ¡Esto ya no es lo que era, decían los puristas! Así, la plaza de toros de Almería era una joven mozuela de 36 años ¡en edad casadera aún! En esta época se terminan de levantar todas las plazas monumentales, que nacieron en la precoz mentalidad de José Gomez Ortega, Joselito. Si seguimos leyendo nos falta algo. Nos falta agosto. ¿toros en Almería y no es agosto? ¿osará la historia mostrarnos una feria fuera del mes taurino por excelencia? me veo en la obligación de preguntar a los que peinan canas, ¿que feria se celebraba en Almería a mediados de septiembre?
Aún encontramos guiños de historia. ¡Ojo! ¡Las señoras pagarán precio especial! ¡Y habrá autobuses para ir y para volver de la plaza! y me pregunto...¿en el autobús también tendrán precio especial? ¿Y que opinarián desde el ministerio de igualdad? ¿O antes no había de esas cosas?
Pero lo importante de todo esto es la presencia de José Lopez Vicente, anunciado como "Iguiño" en los carteles.
Cuando he visto el nombre, no era mucho lo que me decía... así que manos a la obra (y a la investigación). Muchos de vosotros sabreís que el coso de la avenida de Vilches ha sido testigo directo de cinco fallecimientos. Cinco almas que se atraparon para siempre en los negros rizos de la testuz de cinco toros. ¡Que grande será el toreo, que con este terrible precio, aún hay gente que sueña con la gloria del toreo! y más aún ¡el final perfecto de la historia, es este y no otro!
Iguiño tuvo este final perfecto, pero la muerte se lo llevó al cielo del olvido, no de la gloria. Cuantas monteras habrán caido a lo largo de los siglos en el olvido, despues de ofrecer lo más importante (¡la vida!) a la grandeza del toreo. Este almeriense, se merece, al menos la crónica de d. Juan José Zaldívar Ortega, quien refiere que José López Vicente (Iguiño), matador de novillos y banderillero, nació en Almería el 23 de marzo de 1893, falleció en 1934, a los 41 años de edad. Aquel día 10 de junio de 1934,  fue a torear como banderillero en la Plaza de Toros de Almería. Toreaban esta novillada Manuel Fuentes Bejarano, “Niño de la Alhambra”  y “Piqueras”. El ganado era de Hernández. De primero cogió a nuestro biografiado al clavar de segundo par de banderillas, infiriéndole una gravísima herida, que, agravada aún más con una complicación cardiaca, le produjo la muerte en la madrugada del día 11. En calidad de banderillero, comenzó a trabajar en 1912 en una cuadrilla de niños almerienses. Su labor resultaba muy lucida, tanto con de capote como con las banderillas, que manejaba con gran desenvoltura. Más tarde se decidió a tomar de estoque, y trabajó como matador. Alternó el 24 de agosto de 1919 con los novilleros Luis Muñoz y Saulo Ballesteros, lidiando ganado de don Manuel Santos. En el quinto novillo, Luis Muñoz sufrió una cornada en el vientre, a consecuencia de la cual falleció el 9 de septiembre de 1919. El 21de septiembre de 1919, toreando en la Plaza de Toros de Zaragoza, sufrió una grave cornada en la región anal de 16 centímetros de profundidad. El 26 de agosto de 1922 se celebró una charloteada nocturna en Madrid, y José López (Iguiño) estoqueó un novillo de Moreno Santamaría después de rejonearlo “Barajas”. Después de una faena de muleta mediocre, tumbó a la res de una buena estocada y un descabello. Al día siguiente toreó en la plaza de Tetuán de las Victorias y estuvo bien. Toreó  bastante, sin duda al amparo de este éxito y de otros obtenidos en la Plaza de Toros madrileña de Vista-Alegre (Carabanchel Bajo), en esta misma temporada y en la siguiente de 1923, Tenla de prurito de destacarse como matador,  y, efectivamente, mató algunos novillos muy bien, con valor y con bastante buen estilo. Pero esto no era lo suficiente para llegar al puesto que él anhelaba. Estaban en contra suya la edad, demasiado madura para  principiante; su tipo, demasiado fuerte y obeso y alto, y su falta de agilidad y soltura en los movimientos y poca alegría en su semblante. Por todo ello, a pesar de su esfuerzo, no logró situarse. Para sostener su casa hubo de volver a las banderillas y de capote, y aun ayudarse con algunas actividades extrañas a la profesión, aunque taurinas varias de ellas. Habla sido nombrado gerente de la Plaza de Toros de Orán, e iba a marchar para tomar posesión de este destino cuando se le ocurrió torear y ahí fue cogido de muerte. Reflejado queda en esta breve biografía que realmente su vida taurómaca carece de toda importancia; pero José López (Iguiño) gozó de muchas simpatías, porque fue un hombre bueno, deseoso siempre del bienestar de los suyos y con una cultura muy superior a la general del medio en que vivía."
El erudito taurino, don Juan José de Bonifaz Ybarra, refiere en su obra, “Víctimas de la Fiesta”, que en uno de los últimos festejos en que iba a participar –acababa de ser nombrado gerente de la plaza de toros de Orán (Argelia)-, el que se celebró en su natal Almería el 10 de junio de 1934, fue doblemente herido, en la ingle y en el bajo vientre, José López Vicente (Iguiño), que en los comienzos de su carrera taurina había actuado como novillero. El astado causante de la tragedia  estaba marcado con el hierro de Esteban Hernández y el desenlace se registró  el día 17 del propio mes de junio de 1934 en una clínica almeriense.