lunes, 18 de junio de 2012

El toreo y la raza


Finaliza la tercera novillada de promoción organizada por las escuelas taurinas de Andalucía y patrocinada por Canal Sur Tv. Dos tercios de plaza, aproximadamente 5000 personas. Novillada de Apolinar Soriano, correctamente presentada, a excepción del basto, alto y mal hecho novillo que hizo cuarto de la tarde. En general deslucidos y desclasados.


Los novilleros almerienses han cortado un apéndice cada uno con dos faenas de muy distintas facturas. Carlos Ojeda ha lidiado un bonito castaño, herrado con el número 28, abanto y poco fijo en el capote, distraído en banderillas, que estaba en todo menos en lo que tenía que estar, y que se ha centrado cuando se ha quedado un torero solo con el. 

Por el pitón izquierdo tenía medio recorrido y reponía con prontitud, en la segunda mitad de la faena ya no pasaba por la zurda, y ha desarmado al matador en un par de ocasiones. No obstante por el pitón derecho el toro tenía clase y embestía con transmisión y bravura. Ojeda lo ha entendido a la perfección y han sido tres las series de derechazos de bellísima factura, que han calado hondo en los tendidos, y es que han sido tres tandas de mano baja, torero relajado y rematando atrás. Han sido tres los pinchazos y una oreja que bien pudieron ser dos con mucha fuerza. Toreo caro, del que llega a los tendidos de cualquier plaza y cambian la bici por el mercedes. Antes, la muerte del novillo fue brindada al matador de toros Fco. Torres Jerez.


Jose Cabrera ha tenido que lidiar a la más fea del baile. Le ha correspondido en suerte el basto feo del que antes hacíamos referencia. No estaba reseñado entre los animales que en su origen tenían que venir a Roquetas, y bien se nota que se trataba de un remiendo de última hora. Alto, cuesta arriba, basto, cornidelantero, hocico de rata... era casi imposible que embistiera.

Se ha dejado en el capote de Cabrera, que antes hizo un excelente quite por Lopecinas al novillo de Ojeda. Luego en banderillas ha salido la rana que el principe llevaba dentro y se ha aculado ya en tablas, esperando a que llegara el matador, para levantarle la cara y buscarlo por arriba, como los malos y traicioneros animales, que miran a las nubes para derrotar. En el tercer par le ha puesto los pitones en el pecho al almeriense.

Con la muleta ha confirmado lo que apuntaba. Embestía a saltos, a empellones, sin ninguna clase, rebuscando lo que se dejaba atrás y muy desagradecido a todos los esfuerzos que podían hacérsele. Cabrera ha tenido que tirar de arrestos y plantear una lucha a base de ganas y rabia, buscando las vueltas, buscando el pitón contrario y pasandose muy cerca los pitones, como ha ocurrido con las manoletinas finales. 

Todo lo ha puesto el matador. Un par de pinchazos, una estocada, una oreja y animal que debió irse entre abucheos y pitos al desolladero, pero la festiva grada de Roquetas no ha sabido apreciarlo.


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