miércoles, 24 de octubre de 2012

La escuela y los Adolfos en Almería


Con retraso, y con perdón, os comentó que el domingo pasado se celebró en la plaza de toros de Almería una interesante clase práctica. En ella se dieron cita novilleros de distintas escuelas para dar muerte a 6 erales de Adolfo Martín. En la plaza había público suficiente para cubrir tres cuartas partes del numerado.

La novillada no decepcionó, difícil de lidiar con el capote, propio del encaste, con complicaciones en la muleta, pero no insalvables, ninguno alimaña, y agradecidos a los esfuerzos. A mi me gustó.

Abrió plaza José Cabrera, de la Escuela de Almería. Al novillo le costaba pasar en el capote de Cabrera, haciendo las cosas propias del encaste. En el tercio de banderillas resultó volteado sin consecuencias. A los sones de Martín Aguero trasteó un novillo que se acostaba más por el derecho, pero que fue agradecido a los esfuerzos del torero. Dos orejas para el matador, que también resultó declarado triunfador del festejo.

Sergio Roldán, de Almería, tal vez lidiara el novillo más fuerte del encierro y nuevamente no le acompañó la suerte al sacar el papel de fumar. La lidia del novillo fue complicada, con momentos de alboroto y exceso de hombres en el tercio de banderillas. Con la muleta el novillo cazaba moscas con el pitón derecho, pero es necesario destacar el concepto de pata alante, suerte cargada y mano bajisima de Roldán. Si llega a matador, y no abandona esa línea, será seguro un torero caro. Dos orejas.

Ruben Martínez, de Almería, lidió el que hacía quinto, pero además lidió con el viento que se levantó en la avenida de Vilches. Buen novillo de Adolfo, más difícil con el capote, como todos los albaserradas. La faena tal vez fuera de más a menos, como consecuencia de algún enganchón. También vio dos pañuelos para salir en hombros.

Del resto de los novilleros, podemos apuntar que Cristian Clemente, de la escuela de Valencia, mostró mucho oficio con un buen novillo, y una faena mal rematada con la espada. Daniel Crespo, de la escuela de Jerez, vio como el presidente (que se lía de vez en cuando con los pañuelos y los cambios de tercio) le concedió una oreja tras una faena de baja transmisión con un buen albaserrada y Adrian Henche evidenció falta de oficio con un complicado oponente.