viernes, 5 de abril de 2013

La pluma de la Macarena


Sin duda, para los taurinos, la corrida empieza antes de que el presidente haga volar su pañuelo blanco. Unas veces, la espera es más amena o fructuosa que otras. Pues puedo decir que el pasado Domingo de Resurrección tuve suerte, y el azar me llevó a coincidir con el circulo Cultural Taurino "Paraiso Interior", de los que, además de una bonita tertulia, me llevé una curiosidad, una anécdota que no conocía. Es... la pluma de la Macarena.

Uno piensa que sabe todo sobre la ya de por si conocida relación de Joselito, el Rey de los toreros, con la dolorosa de San Gil. Su participación en las juntas de gobierno, sus mariquitas... todo. Pero me hablaron de la pluma de la Macarena.

¿La qué de quién? La pluma de la Macarena, que tiene una bella historia, que nace en la convulsa España de principios del Siglo XX, se consuma en Talavera, en tarde de infausto recuerdo, y finaliza en los intramuros de la Santa Iglesia Catedral de mi querida Sevilla. ¿Como llega la pluma a la saya de la Macarena?


Como ya sabemos Joselito era un joven triunfador, poderoso, admirado y envidiado a partes iguales, encarrnaba el éxito, tanto que Belmonte decía de él que "jugaba con la muerte y presentaba frente a los demás una actitud naturalmente altiva, como la de un dios joven"... así, era impensable lo que ocurrió aquel maldito mayo de 1920 en Talavera, tanto que cuando el Guerra conoció la noticia exclamó "se acabaron los toros". Tal impacto causo la muerte del gitano de Gelves que el dibujante Martinez de León, al conocer la noticia publicó una viñeta, donde se veía a su personaje "Oselito" con una pancarta que rezaba "Se murió Jose. ¡Viva el gol!" dando por terminada una época de oro del toreo y abriendo otra con otros ámbitos sociales, el fútbol en este caso.

La Catedral de Sevilla, ante tan dramático suceso, ofició un funeral concretamente el 22 de Mayo , lo que levanta una tremenda polvareda en la burguesia y aristocracia sevillana de criticas hacia el Cabildo Catedralicio, por permitir este funeral, por un torero y además gitano. Todo ello llevo al canónigo y escritor Juan Francisco Muñoz y Pabón a publicar en El Correo de Andalucía de 23 mayo 1920, un texto en defensa del funeral de José en la Catedral, que entre otras cosas decía lo siguiente :







"Llegáis en vuestra democracia a rendir parias a la memoria del torero muerto, asistiendo a su funeral, y ponéis como chupa de dómine al Cabildo porque es "tan demócrata" que hace sufragios por un fiel que ha pasado a mejor vida en comunión con la Iglesia. ¿O es que va nuestro Cabildo a guardar estos funerales para cuando muera un político, enemigo de Jesucristo y su Iglesia, y venga la Real Cédula de ruego y encargo?

Ahora, si Joselito no ha sido tan funesto para la nación y para la Iglesia como lo son los políticos -aquí entran también los locales-, nadie tiene la culpa. El pobrecito puede decirse que no ha hecho mal a nadie. ¡Ojalá que de todos los que mueren pueda decirse otro tanto! ¿Será por esto por lo que en los funerales de los políticos no suele haber más que 'la música y acá', y en las honras de Joselito ha estado 'toda Sevilla', empezando por vosotros, los títulos y los grandes, y acabando por los pobres y los humildes? ¿Es que os duele el contraste?... El remedio no está en Roma: mereced ser queridos en vida y llorados en muerte. El pueblo hará lo demás".

Y tanto que lo hizo, pues el artículo tuvo un impacto tan tremendo, en la entonces existente sociedad civil sevillana que por suscripción popular le regalaron una pluma de oro a su autor, al canónigo de Hinojos Muñoz y Pabón, y este a su vez regaló la pluma a la Macarena, por la que Joselito sintió una tremenda devoción llegando a formar parte de diferentes juntas de gobierno. Como toda una simbología de todo lo contado, se pueden ver a la Macarena con las famosas  cinco  mariquillas que le regalara el mítico torero, junto a la pluma de oro del canónigo que defendió su funeral.


Y esta es la bonita historia que conocí antes de la corrida maestrante, de mano de mis amigos de Jaén, que gracias a ellos se algo más de Joselito y de la Macarena.


La biografia necesaria para completar la historia la tomo de galeón