domingo, 21 de julio de 2013

Cosas que hay que saber...



... del indulto. Lo regula el art. 60 del Reglamento Taurino de Andalucía:

1.En las plazas de toros permanentes, exclusivamente en corridas de toros o novilladas con picadores y al objeto de preservar la raza y casta de las reses, cuando una res por sus característicaszootécnicas y excelente comportamiento en todas lasfases de la lidia sin excepción y, especialmente,enla suerte de varas, sea merecedora del indulto, podrá concederlo la Presidencia del espectáculo, demanera excepcional, cuando concurran todas las circunstancias siguientes:
a)Que sea solicitado mayoritariamente por elpúblico.
b) Que lo solicite el diestro a quien haya correspondido la lidia de la res.
c)Que muestre su conformidad el ganadero o mayoral de la ganadería a la que pertenezca.

2.Ordenado por el Presidente o Presidenta del espectáculo el indulto mediante la exhibición delpañuelo naranja, se procederá, sin más, a la devolución de la res a los corrales para proceder a su cura yregreso a la ganadería.

3.Concedido el indulto a la res, si el diestro fuerapremiado con la concesión de una o de las dosorejas o, excepcionalmente, del rabo, se simulará la entrega de dichos trofeos. Automáticamente, laconcesión del indulto supondrá la vuelta al ruedo del ganadero o su mayoral.

4.Cuando se hubiera indultado una res, el ganadero deberá reintegrar al empresario la cantidadestipulada contractualmente.

5. Queda prohibido conceder el indulto en plazas no permanentes o portátiles, así como en festivales taurinos y otros espectáculos distintos a los previstos en el apartado primero. Los presidentes que incumplan estas prohibiciones o las condiciones reglamentarias para otorgar el indulto, podrán ser declarados no aptos para tal función por la Dirección General competente en materia de espectáculos taurinos, previa audiencia del interesado.

Por tanto:
  • Plazas permanentes. Si bien el Reglamento nacional habla de plazas de primera y segunda, el Reglamento andaluz rebaja las exigencias a plazas permanentes.
  • Debe valorarse especialmente la suerte de varas, cosa que casi nunca se hace.
  • Debe solicitarlo el público y aceptarlo el ganadero. También debe solicitarlo el matador (ojo a este punto).
  • Se concederá uno o dos trofeos, y solo excepcionalmente el rabo. Osea, no hay que dar el rabo por decreto (nunca mejor dicho).
  • Debió dar la vuelta al ruedo el mayoral, que yo no lo vi.
Ahora ya está más claro, ¿verdad?