miércoles, 18 de septiembre de 2013

Morante, brochazos de torería


Con el esportón lleno de ilusión llegó la tertulia taurina LA CARIOCA a Albacete. En el cartel estaban Morante, Castella y Talavante, junto a seis bovinos, de apariencia externa similar a los toros bravos, de Victoriano del Rio.


Ya antes del paseillo podíamos comprobar que la gente respondía a este cartelazo. En la plaza no cabía un alfiler, estaba, como la del chiste, abarrotá, ya mirasemos a la derecha...


Ya mirásemos a la izquierda. Abarrota.



 No vamos a mentir, especial ilusión teniamos por ver a Morante, que recibió una calurosa ovación al romper el paseillo...


Luego se encontró con un mansito sin fuerzas, que uno a uno lo dejó estar, dejando el de La Puebla toreo caro, pero en pases sueltos. Rápido se distingue entre la bisutería el oro bueno, y bien merece la pena cantar los muletazos de Morante, ya sean de 5 en 5 ya sea de 1 en 1. Sin duda se le habría pedido una oreja de haberlo matado. El segundo era violento, que no quería pasar, y Morante tampoco estaba por llevarle la contraria. Ahí acabó todo.







 Con todo, nos quedamos con ganas de verlo más. El tampoco se iría contento.


Sebastían Castella se llevó el lote. El primero se movió con transmisión, pero el francés nunca le cogió la velocidad al toro, y roció la faena de enganchones que deslucieron cada uno de los pases. El segundo, un gigante que dió en la romana 615 kilos, fue buen toro, que si supo aprovechar Castella cortándole (solo) una oreja.

 
 

 

Talavante llegó espesito espesito de ideas. Apenas intentó ponerse con su primer manso, de condición muy similar al primero de Morante pero... no estaba Talavante. Ni para uno. El segundo de Talavante fue otro manso, que se hartó de correr delante del torero. Tanto corrió que me temí oir los tres avisos. Al final solo fueron dos. 

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Llevo un tiempo viendo lo de Victoriano manso y descastado. Es el resultado de criar pensando en el torero y no en el toro, centro único e indiscutible de la fiesta. Él, y los toreros que les manten sus toros sabrán. Lo de Albacete fue un bochorno intolerable.