martes, 7 de enero de 2014

El arte de burlar toros por la factoría Disney

Uno de los grandes errores del antitaurinismo, probablemente el error primario, es la atribución de personalidad al animal, es decir, su personificación. Leí no hace mucho a un filosofo -cuyo nombre no recuerdo- decir que el toro, como ser irracional, no quiere estar en una plaza de toros, pero tampoco quiere dejar de estar, simplemente no quiere, si no que se mueve por instintos primarios, a saber, tiene hambre y come, tiene sueño y su tumba, poco más.

En este error, tal vez tenga gran parte de culpa el (dicen que almeriense) genial, para algunas cosas, Walt Disney. Este atribuyó la cualidad de hablar, pensar y sentir a los animales como si fueran personas, y ahora, ardua labor la que tenemos para explicarle, a quien no quiere oir verdades, que el animal es animal, y no quiere, no piensa y no habla como nosotros.

Como vemos el fenomeno cultural de la tauromaquia ha sido tratado desde el origen de las civilizaciones (ya en Egipto, se han encontrado pirámides con pinturas de gente alanceando y burlando la embestida de toros, otro día si os interesa hablamos de eso), pero desde diferentes puntos de vista. Ni los EEUU de Ameríca, ni la factoría Disney se han podido apartar del fenomeno taurómaco, y así el 7 de septiembre de 1929, se estrenó este corto con aires muy taurinos...

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Mas tarde, la pantera rosa, también se viste de luces, para con mayor acierto, burlar la embestida de la fiera. Son solo algunos de los ejemplos de lo antigua y extendida que está la tauromaquia como manifestación cultural.

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