lunes, 21 de abril de 2014

La tertulia en Málaga por Resurrección



Cosas que pasan. Que pasan y que no deberían pasar, porque la fiesta de los toros sin toros ni es fiesta ni es ná. Morante y Juli habían aparcado en Málaga con sus toros debajo del brazo, varias ganaderías monoencastadas, escogidas detenidamente por ambas figuras, para garantizar el espectáculo.

Mal escogidas ya de entrada, porque una plaza de primera no se merece estos animales, faltos de remate en ocasiones, más de plaza de segunda seria que de primera modosita. El mejor presentado el que cerró el encierro. De lo que llevaban por dentro (o no llevaban) mejor ni hablar. Mansos, descastados, sin fuerzas... 6 borregos 6.

¿Y de quién es la culpa? ¿de los matadores que los llevan? ¿de la empresa que lo consiente? ¿de los ganaderos que invierten tiempo y dinero en criar semejantes animales parecidos al toro bravo? ¿de la autoridad, que haciendo caso omiso del reglamento lo permite? ¿o de los tontos que llenamos el tendido?

Luego, los matadores, que son muy buenos, se esforzaron en tapar las carencias de lo que salía por chiqueros. En alguna ocasión se vió algún lance bueno, o algún muletazo templado, pero sin la emoción del toro bravo, el postureo es eso, postureo.

Muchos de los que llenaron ayer el tendido no repetirían hoy. Esa es la gran tragedia.