lunes, 12 de mayo de 2014

Siempre tan lejos de casa






Los almerienses, por nuestra localización geográfica, por la escasez de ganado bravo (y de ambiente taurino, por qué no decirlo) y de otras muchas circunstancias que nos han acuciado a lo largo de los años, hemos tenido que buscarnos las habichuelas lejos de casa.

Este ejemplo es de 1933, 13 de abril y Jueves Santo para más señas. Trata de un contrato de apoderamiento entre el matador almeriense Antonio Oller y el taurino Bautista Santamaría, y que la noticia firmada por C. Ruiz, que en gloria esté, supongo, cantaba con ilusión.