sábado, 30 de agosto de 2014

¡DEJADME SOLO! *(Por DANIEL VALVERDE MIRANDA)

Corrida mixta, más mixta que nunca, la que ha tenido lugar en la tarde de hoy en el coso de la Avenida de Vilches. Toros para rejones, ejemplares para el toreo a pie y algún novillo que se ha sumado a la fiesta a la que estamos llamados cada tarde en este ciclo agosteño. ¿Se puede pedir más?. Pues sí, mucho más. Para resumir el pedido se ha de exigir la casta, pilar fundamental de esta construcción que en ocasiones se tambalea y que a la postre resulta la única atracción para que el aficionado decida volver. 

Con un ambiente caluroso se daban cita Pablo Hermoso de Mendoza, que celebra durante esta temporada sus bodas de plata, Julián López “El Juli” y un Miguel Ángel Perera sumido en un momento dulce para lidiar astados de “San Mateo” y de “Charro de Llen”, estos últimos anunciados desde la suplencia tras descartarse los de Garcigrande y Domingo Hernández para sorpresa de propios y extraños y dando riguroso cumplimiento a aquello de que “otro vendrá que bueno te hará”. 

Tras la ya tradicional entrega de trofeos en el burladero de matadores (existen otros lugares y momentos más oportunos para estos menesteres), el caballero estellés pechó con un primero parado y distraído de salida que nunca llegó a enterarse de su cometido. Los mejores pasajes de esta faena llegaron con “Disparate” y la famosa “Hermosina” creada por el jinete navarro que puso en pie a un tendido que dormitaba por la falta de calado. En su segundo poco cambió el guión. Romo zambombo de casi 600 kg sin celo y aquerenciado con el que Pablo Hermoso tuvo que poner todo de su parte a lomos de “Chenel” y “Pirata”. Defectuoso rejón de muerte para cobrar una oreja como premio a lo obstinado de una labor sin excesiva transmisión. 

Ya descabalgados cabe citar que siempre resulta agradable recordar tiempos pasados y Julián López “El Juli” debió de volver a sentirse un alumno aventajado tras recibir su flamante capote de paseo mientras veía salir por la puerta de chiqueros al anovillado segundo que le tocó en suerte. Sin picar como ya viene siendo costumbre y tras un variado quite por faroles y chicuelinas inició la faena a pies juntos. La manifiesta falta de fuerzas propició un capítulo deslucido en el que solo destacó una tanda templada con la diestra. Arrimón de conexión con el respetable para acabar recetando una magnífica estocada que le valió una oreja. En el segundo de su lote, un toro más hecho aunque no sobrado de empuje, la tarde ganó en intensidad. Largura y profundidad muy dosificada por ambos pitones antes de que el toro se apagara y acortara el recorrido. Una estocada muy desprendida tras dos pinchazos en la que colaboró activamente algún personaje deseoso de escucharse en el silencio de la suerte suprema impidió que “El Juli” cortara una nueva oreja quedando todo en un saludo desde el tercio. 

Y llegaba la parada de Miguel Angel Perera en la estación de Almería tras recorrer este año la geografía taurina en el tren de la superioridad. Goza de la clarividencia y la intuición sin las cuales se torna imposible, que no difícil, dar forma a ciertas faenas que llevan la rúbrica del diestro pacense. El primero de su lote resultó un espejismo. Un toro parado en el capote que tras pasar de manera testimonial por el tercio de varas cogió aire en banderillas para llegar a apuntar que podría valer. Una sensacional tanda de mano baja por el pitón izquierdo, enganchando la embestida yrematándola detrás de la cintura fue el imaginario y deseado oasis que se adivina en el desierto. Se rajó para no acabar de romper y dejarnos con la miel en los labios. El público sacó el pañuelo como ritual obligado tras cada estocada y Miguel Ángel Perera cortó una oreja. Y salió el sexto para alborotar el tendido. Dicen que el que espera, desespera, y tal y como se viene desarrollando la feria resulta entendible, si empatizamos con el espectador no aficionado que ha pasado por taquilla, la muestra de ciertos ataques de ira al imaginar lo que se avecinaba con el corrido en último lugar. Un toro que medía y no llegaba a los engaños completamente desentendido de todo lo que le rodeaba. Perera en una extraordinaria labor didáctica pedía calma. ¡Dejadme solo! Parecía decir mientras trataba de encelarlo en el capote y la cuadrilla se afanaba por poner orden en una anárquica lidia. Tras una vara sin emplearse y un complicado tercio de banderillas, el de la Puebla del Prior se fue a los medios y brindó al público entre el asombro y las miradas incrédulas de los tendidos. ¡Claro!, estas cosas pasan y ya las hemos visto en más de una ocasión. Una tanda de doblones por bajo de inicio como declaración de intenciones traducida en un “aquí estoy yo amigo” sirvió para que su oponente reconsiderara su postura y se decidiera a colaborar si el diestro hacía bien las cosas. Y las hizo. Lo llevó muy tapado, estudiando con criterio los terrenos, imprimiendo largura y gustándose con temple y despaciosidad ante un animal que amagaba con rajarse. Cerró la faena con unas bernadinas ajustadas en los medios y lo pasaportó con una estocada desprendida que emborronaba una labor de peso ante un enemigo incierto. Dos orejas para cerrar la tarde que sumadas a la anterior le valían para abrir la Puerta Grande y que dejaban un sabor agridulce a la espera de que los de Benjumea tiren de la anilla del paracaídas de esta edición de la Feria Taurina en honor a nuestra Virgen del Mar. Que así sea. 


FICHA DEL FESTEJO 

29 de agosto de 2014. Corrida de toros mixta.
2/3 de entrada en tarde calurosa. 

GANADERÍAS: 2 toros de SAN MATEO para rejones y 4 de “CHARRO DE LLEN” para lidia ordinaria. Bien presentados salvo el anovillado 2º. Descastados y escasos de fuerzas en líneas generales.
Pablo Hermoso de Mendoza (Cobalto y plata): Rejón trasero y descabello pie a tierra (saludos desde el tercio). Medio rejón trasero y rejón trasero (oreja). 

Julián López “El Juli” (verde botella y oro): Estocada (oreja). Dos pinchazos y estocada desprendida (saludos desde el tercio). 

Miguel Ángel Perera (ciruela y oro): Estocada desprendida (oreja con petición de la segunda). Estocada desprendida (dos orejas). Sale a hombros. 

Destacan en banderillas José María Soler y José Antonio Gutiérrez.


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