miércoles, 3 de septiembre de 2014

SIN TORO NO HAY FIESTA




Un aficionado ha hecho uso del apartado de libre opinión, y a la dirección que aparece en el sobre verde de la parte superior nos ha enviado su visión de la feria de Almería 2014. Así es como la ha visto:


El balance artístico que nos ha dejado nuestra pasada feria, no ha sido bueno, ni mucho menos triunfal, aunque se han concedido un número aceptable de orejas  y se ha abierto dos veces la puerta grande. La mayoría de estos trofeos, no han sido fruto de lidias y faenas compactas y macizas,  sino todo lo contrario, faenas donde los matadores han tenido que ejercer de enfermeros ante las mortecinas embestidas de sus oponentes, así que con este material ha sido imposible ver obras mayores, aunque hay que reconocer, que ha habido pasajes buenos casi todas las tardes,  pero con cuenta gotas, insuficientes, que saben a poco: algún tercio de banderillas, algún puyazo suelto porque generalmente se ha picado fatal, pocos quites por parte de los matadores ya que los animales no permitían abusar de sus embestidas y señalar nombres como Del Álamo, Ureña, Fandiño, detalles de Morante, la buena disposición de Ruiz Manuel,  y una faena, la faena mas destacada de la feria, que la realizo Miguel Angel  Perera .

 En el apartado ganadero la flojedad y lo principal, la falta de casta ha sido alarmante siendo varios toros los han buscado el abrigo de las tablas, síntoma de su mansedumbre y del resto, apenas se les ha castigado en el caballo, y con la muleta se les ha tratado con mimo. Resaltar el primer encierro del ciclo que solo tenia pitones, pero los animales vacíos por dentro sin casta y flojos, el peor del abono. En fin, poco más que destacar en los demas festejos, animales que pasaban por los trastos pero no transmitían nada. Un manso de libro al que Perera metió en la muleta  y otro manso con un punto de casta que le toco a Ponce.  Este tema, la casta, la bravura, creo que es importantísimo y hay que cuidarlo mucho, hay que traer animales con carbón, con casta, con fuerza, con un punto de fiereza porque, el toro bravo es así,  que transmita emoción a los tendidos, porque por muy bien que estén los espadas si no hay un enemigo digno delante de ellos para plantarle cara es como si no hicieran nada, no se les valora, no se les tiene en cuenta, así de claro. Nada tiene importancia si no hay toro. 

En cuanto a la presentación del ganado, la corrida mejor presentada fue la de Benjumea, ese es el toro de Almería, con sus kilos, rematado, con cara de toro, serio, con sus pitones, sin exageraciones, así debe de venir el toro a Almería y no como algunos impresentables,  el primero del Juli que no tenia que haber saltado al ruedo, el lote de Manzanares muy lavaito de cara, con cara de becerro o el lote de rejones dos mulos de seiscientos kilos. El toro debe salir en tipo, y si sale en tipo, entipado, bajito, es el que embiste y el que va a ofrecer mas posibilidades de triunfo. No quiero el toro de Bilbao, ni de Madrid, ni de Pamplona, sino simplemente que se recupere  ese toro que siempre ha venído a Almería y que ahora brilla por su ausencia. Además hay que apostar por la  variedad de encastes, aunque es sabido que las figuras tienen sus preferencias, pero si hay cuatro festejos, en dos de ellos se abra el abanico: albaserradas, saltillos, nuñez, atanasios.

Cuando paso por taquilla pago por ver una corrida de toros, un toro integro y en plenas facultades, no mermado. Montar una feria es costoso, por supuesto, pero hacer el sacrificio, el esfuerzo, de pasar por taquilla para ir a los toros y salir sin nada bueno que contar, es jodido.

Un abonado de Almería