jueves, 4 de junio de 2015

Feria de Santa Ana, una feria de lujo






Por José Picón Salvador



La feria taurina de Roquetas de Mar ya se encuentra en la calle. Una feria de lujo compuesta por dos carteles que podían formar parte de cualquier feria de primera categoría de España, incluida Las Ventas.  Unos carteles donde la base son seis figuras del toreo actual y donde este año la empresa ha atendido a la petición de la afición, dándole así mas categoría a la feria, y dejando fuera a un matador de toros de tirón popular, hecho que se agradece.

Feria corta en su contenido, seis puestos a cubrir, y si la empresa apuesta solo y exclusivamente por las figuras, siempre habrá alguno que se quede fuera, como es el caso de Manzanares, fruto de las negociaciones.

 Pero hay casos en los que se tendría que haber tenido mas tacto y ser mas sensibles cuando se deja fuera a un matador local, Torres Jerez,  que el 28 de febrero de este año convocó a toda la afición de Almería y que triunfo de manera rotunda en la plaza de toros de Almería, aval mas que suficiente para que la empresa hubiera contado con él para la feria, porque si este triunfo no sirve para torear en las plazas de su tierra, donde va a torear.

Siguiendo con las ausencias y visto el interés mostrado por la empresa hacia el aficionado, se echa de menos algún matador joven, con interés, y con un triunfo reciente que lo avale. Nombres como López Simon, Morenito de Aranda por ejemplo podían formar parte de esta corta feria, ya que reúnen todos los requisitos, el único inconveniente, la corta duración, dos festejos, seis puestos a cubrir, y donde se hace muy difícil confeccionar unos carteles donde tienen preferencia las figuras del escalafón, pero el hecho de que Torres Jerez se haya quedado fuera en su tierra triunfando a finales de febrero de manera rotunda y con algo más de media plaza, es incomprensible e injustificable. Es de esperar que para próximas ediciones todo esto no caiga en saco roto, se tenga en cuenta y se siga mirando por el interés del aficionado.

En cuanto al ganado, la empresa vuelve a sorprender dando una feria en la que hay variedad de encastes, hecho que se agradece. Un hierro de sangre Núñez, Alcurrucen y otro de sangre Domecq, Zalduendo formaran la feria. Ambas ganaderías son de las llamadas de garantías, queridas y exigidas por las figuras pero a la hora de la verdad suelen dar más de un disgusto por su comportamiento en el ruedo, aunque cualquiera sabe en cualquier momento puede saltar un toro extraordinario como recientemente ha sucedido en San Isidro con el hierro de Alcurrucen, toro de vuelta al ruedo.

En definitiva, una feria que será todo un éxito en taquilla, fruto de la política de precios y de unos carteles de primera categoría, aunque debería de mejorar en próximas ediciones atendiendo también a algún matador local y alguna joven promesa que se lo haya ganado en el ruedo y sea de interés para el aficionado. También se presupone un éxito en lo referente a lo artístico, pero esto dependerá del toro, porque sin toro no hay fiesta.