jueves, 30 de julio de 2015

Perera triunfó en Roquetas y fracasó en sus declaraciones



Uno de los toreros que ha pasado con más fuerza por Roquetas ha sido Miguel Ángel Perera. Estuvo acartelado en la corrida de Alcurrucén, y su primero tuvo que ser devuelto por una evidente descoordinación en sus movimientos. Salío el precioso colorao que incomprensiblemente las cuadrillas dejaron fuera de los lotes. 

Dos faenas basadas en la quietud, en la ligazón y en la cercanía. Se montó encima de su lote y arrasó en los tendidos. Se fue de Roquetas con 4 orejas de enorme importancia.




Lo que pudo ahorrarse son los gestos a la presidencia reclamando airadamente un rabo del que ya no depende su sustento, con reproches de torero mediocre, y las declaraciones posteriores al medio «mundotoro». Perera es un gran torero pero sus declaraciones suelen estar en las antípodas de lo que debe decir, en esta ocasión pidió de forma implícita el todo vale al decir que «hace falta más triunfalismo y sobran puristas». No señor, el triunfalismo vacío desemboca en el todo vale, en el abuso al toro, en el jaleo ignorante de los tendidos, y en el fin de la fiesta por la vía del nulo interés.