martes, 8 de septiembre de 2015

Opinión: El taranto responde por alusiones





Al Sr. Picavea:


Acabo de leer la crítica que Vuesa Mereced, hace a la decisión del Jurado de la Peña “El Taranto” (a la que me siento orgulloso de pertenecer, más por la deferencia de unos amigos que por mis méritos), acerca de la concesión al toro “Mendaz” de la ganadería de Zalduendo del premio “Al mejor toro de la Feria Taurina del año 2.015”.


Y lo hago porque siendo - y sintiéndome - solidario por convicción en la decisión tomada, véome obligado a contestar en forma debida a su pretensión acerca de que:


“Para esta cosecha, los socios del Taranto harían mejor en dedicarse al noble arte del flamenco y no producir este cante tan cantoso de su manifiesta ignorancia de lo que es un toro bravo.”


Y no es porque a estos miembros nos causara desazón el dedicarnos al noble arte del cante flamenco, cosa que hace la peña y a un nivel envidiable para el mundo del cante; ahí están su prestigio tanto nacional como internacional, no en vano fue calificada por persona tan docta en tales menesteres cual fuera Don Antonio Mairena como “La Capilla Sixtina del Cante Flamenco”.


Ahora bien, a consecuencia de mi conocimiento de la Lengua Castellana – riqueza inigualable de las Españas – me veo obligado a contestar en tiempo y forma a su torpe, que no satiríca (pues entonces entraría dentro de la opinión; y en tal caso, por respetable, adelantara yo mi excusa en aval de evitar ofensa) manifestación en “La Carioca”.


Mire Vuesa Merced, Sr. Picavea; el premio otorgado por la Peña “El Taranto” reza claramente definido como “Al mejor toro de la Feria Taurina del año 2.015” y por más que intentara V.M. encontrar líneas de conexión con su peregrina teoría del “El más bravo” no las encontrara; y no porque no las hubiera en el espíritu, sino porque V.M., en su torpeza, ha olvidado una frase de nuestro profesor de Lengua Española en el Instituto de Almería, Don Pascual González Guzmán, a quien varios de los que pertenecemos a ese Jurado tuvimos la fortuna de conocer; decía así, el para nosotros, inolvidable profesor: “No olviden Vds que el analfabeto no solo es quien no sabe leer, sino quien no sabe lo que lee”


Y en virtud del entuerto ocasionado con su consejo entro a explicarle yo más detalles de la cuita que nos trae; porque entre las virtudes que engloba el premio concedido está sin duda la bravura, pues sería clara estulticia pensar en que tal virtud, básica en el toro de lidia, no fuera contemplada en su momento; y en apartado especial y preferente. Ahora bien, la bravura, que existió sin duda alguna (quizás no en el grado que V.M. estimara necesario pero eso sería siempre respetable) es el resultado de un test subjetivo que realiza el aficionado al toro; y a consecuencia de su subjetividad, cabe su valoración dentro de un espectro más o menos grande pero real que nos obliga a darle una puntuación que unida a las demás virtudes, tambien valoradas de forma subjetiva (casta, tranco, nobleza, fijeza, calidad, clase, transmisión, hechuras, trapío, etc) hacen que lasopiniones subjetivas de un conjunto de personas, puedan acercarse si no a la seguridad, si a una realidad objetiva.


Deduzco que, a la vista de sus teorías, esto sea de difícil entendimiento para V.M, pero ¿Qué quiere V.M. que le diga? Pues que si España es sin duda el lugar donde a todo el mundo se le permite decir lo que sabe, aunque realmente no sepa lo que dice, no voy a negarme yo a que tal derecho cual el de la libertad de expresión siga vigente. Pero sí le ruego que no olvide V.M. que Don Quijote decía que “las cuitas del cerebro se fraguan en la oficina del estómago” y puede ser que V.M. – dicho sea en el argot taurino -, “tenga gatos en el estómago”; y en esas condiciones, la glándula Pineal no le funciona en demasía y le hace ver visiones a través del “Tercer ojo”, que así lo definía René Descartes otorgándole a su vez la gracia de ser el principal asiento del alma.


No obstante si que, en bien del prestigio de mis gentes, debo contestar a su conseja acerca de la dedicación de los miembros del jurado; y no por la grandeza del destino al que se nos conmina, noble y loable, sino por la exclusividad que se nos exige.


Mire V.M. Sr. Picavea, entre los miembros del Jurado, hay (por no decir hemos o habemos, que sería sin duda pedantería) personas que tienen “el culo pelao” (y perdóneseme la fase poco edificante pero sin duda aclaratoria) de ver corridas de toros. Y aunque, yo mantuviera siempre la verdad por evidente de la vieja conseja castellana de que “Quien más sabe de toros son siempre las vacas”, no obstante sí que sabemos lo que queremos y lo que se nos pide pues, sin duda, todos los que estábamos en el Jurado, sabíamos leer y eso se lo aseguro, al igual que también sabemos de toros (menos que las vacas, reitero; pero más que V.M. asevero) y nuestra decisión, aunque a V.M. le parezca disparatada, fue correcta en cuanto a la naturaleza morfológica del premio.


Y mire V.M., a título personal tengo que decirle, emulando a Don Pedro Muñoz Seca que:. Una vez leída su carta, la cual tengo ante mí, y analizado su contenido, le garantizo Sr. Picavea que en unos instantes, la tendré detrás


¡Ah! Y muchas gracias por sus consejos. Innecesarios pero siempre de agradecer por la gente de bien.


Juan Martínez Fernández

Nota de LA CARIOCA; y expuestas ambas posturas creo que debe quedar así el asunto...