lunes, 8 de febrero de 2016

Opinión, sobre las declaraciones de Alvaro Núñez Benjumea (por José Picón)







Las declaraciones del ganadero Don Álvaro Núñez Benjumea son una prueba más y definitiva, que pone de manifiesto el fracaso ganadero que ha sufrido la pasada feria de Almería con unos encierros impresentables tanto el jueves como el viernes. Desgraciadamente esta situación lleva ocurriendo ya varios años llegando a un punto donde la presentación de las corridas ha llegado a un límite insostenible, lidiándose unos encierros  impresentables con un comportamiento en líneas generales que deja mucho que desear, aunque en algunas ocasiones haya salido el pañuelo azul, hecho discutible en algunos casos,  que no tapa en absoluto el problema ganadero que  está sufriendo  la feria de Almería y que cada año va a más. Dicho problema no es nuevo, ya que ha sido denunciado y criticado por algunos aficionados de la tierra,  algún medio de comunicación,  e incluso algún profesional  llegando a la conclusión de el  que toro que se lidiaba antes de Almería era más fuerte y serio que el que actualmente se lidia. 

Con todo ello surgen muchas preguntas, a las cuales el único que debería de responder de ellas es la empresa, la única responsable de la compra de ganado para la feria.  ¿Las figuras exigen ganaderías? Por supuesto, aquí, en Madrid, Pamplona, Sevilla, Bilbao, eso está clarísimo, cuando las figuras aparecen, el toro baja sobretodo en la presentación. Pero lo que no se puede consentir bajo ningún concepto es que la empresa intente colocarnos año tras año gato por liebre, y más viendo que en otras plazas de la misma categoría que la nuestra, regentadas o no  por la misma empresa, con figuras de máximo nivel se lidie un toro más digno e íntegro. 

La manera de proceder de la empresa cuando va al campo a la hora de comprar las camadas que formaran sus ferias y su destino, al aficionado que pasa por taquilla realmente no creo que le interese mucho, puede que sí, pero sin lugar a dudas lo que si quiere y exige ante todo, que en Almería se lidie un toro digno e íntegro, un toro para una plaza de segunda categoría, no animales abecerrados más propios de plazas de tercera. Y así se lo deben hacer saber las diferentes peñas, aficionados y prensa a  la empresa cuando llega a nuestra ciudad a tener los primeros contactos para la celebración de nuestra feria.

No debemos olvidar ni dejar pasar por alto un  par de detalles.

 Por un lado el palco, ante semejantes animales que sobran en el campo y que llegan a las corrales de nuestra plaza, si no son aprobados se corre el riesgo de suspender el festejo ocasionando a su vez un problema de altercado público, por lo tanto no queda otra que dar por aprobados estos animales y evitar daños mayores. Toda esta situación que supuestamente se puede dar, se evitaría si la empresa obrara en consecuencia con un ganado digno para una plaza de segunda categoría como es Almería.

Por otro lado, cargamos las tintas sobre la empresa, la mayor culpable de este problema, pero no olvidemos a la voz de la afición. Una voz que apenas se oye, que calla, que no protesta, que no pita en la plaza ante la presencia de unos toros impropios para nuestra feria. La pasada feria de Almería por ejemplo no se oyó ni una sola protesta a la presentación del ganado, dando por valido con el silencio de que nos conformamos con lo que nos dan, aunque en los alrededores de la plaza siempre hay algún que otro grupo de aficionados  disconforme con todo lo que está ocurriendo, pocas voces para hacer frente a lo que estamos sufriendo.  Por lo tanto, como se ha indicado anteriormente, son detalles muy importantes y que no deben dejarse pasar por alto e invitan a la reflexión.