lunes, 1 de febrero de 2016

Rodrigo Valero inaugura el ciclo de conferencias que organiza la Escuela Taurina






Ha dado comienzo el ciclo de conferencias que organiza la Escuela Taurina. La primera corrió a cargo del fotografo Rodrígo Valero, y La Voz de Almería lo contaba así:

"Viernes nublado. Con un cielo que amenazaba lluvía sobre los almerienses que a las cinco de la tarde surcaban las calles en busca de la primera de las conferencias que organiza la Escuela Taurina, y con una temperatura más baja de lo que normalmente Almería nos brinda, se inauguró el tradicional ciclo de conferencias que ocupará los viernes de febrero en el museo de la guitarra. Son charlas amenas, distintas, con un enfoque taurómaco alejado de estereotipos, enfocando la tauromaquia desde ángulos que no estamos acostumbrados a verla.

En este marco llegó la conferencia del artista Rodrigo Valero. Licenciado en Bellas Artes, fotógrafo, escultor y profesor. Valero es una persona capaz de apreciar las manifestaciones artísticas sin prejuicios, pues como el mismo dijo en su presentación ‘no soy taurino, pero tengo un respeto absoluto por los valores que el toreo representa: valentía, superación, respeto, tradición... la misma vida en juego’.

En un coloquio perfectamente estructurado Rodrígo Valero comenzó entregandose a sus oyentes, se dió a conocer a través de su obra, un trabajo en el que disfruta mostrando el lado social de la fotografía, las personas, y actualmente profundizando en los retratos, mostrando muchas instantáneas recogidas durante sus viajes en República Dominicana o en Cuba, reconociendo que en sus fotos donde se refleja pobreza o miseria, incluso infantil, no levantan tanta polémica como lo haría una estocada, ‘pues en el sector anti hay mucha hipocresía’.

Valero contó que ‘hace unos tres años que empecé a ir a los toros, fui una vez en la infancia pero no me gustó. Ahora sin ser un gran entendido soy capaz de apreciar las diferencias entre unos y otros, veo en Ponce la suavidad, en Talavante la valentía, veo a Morante un torero racial, antiguo y en Fandi un torero menos fino’.

En la fotografía taurina destaca la importancia de la composición, es decir, tanto como el momento artístico es importante la composición, la cromática, el equilibrio...

En una charla muy amena, Rodrigo Valero se mostró cercano y coherente en todas sus reflexiones: ‘Desde antiguo las civilizaciones han sentido atracción hacía el tauro, y siempre los artistas, pintores, poetas y escritores han sentido atracción y han tenido una relación íntima con los toros. En ellos hay entrega, sacrificio y multitud de valores. Yo no como carne, respeto al que lo haga, y nada me impide ir a fotografiar el arte taurino’".