martes, 8 de marzo de 2016

Éxito rotundo en el taller de tauromaquia de Berja






A lo largo de dos jornadas, el sábado y el domingo, la ciudad de Berja ha acogido el segundo taller de tauromaquia, en el que todos los aficionados que han querido han aprendido las nociones básicas de toreo de salón, han practicado todos los tercios de la lidia, y los más valientes han podido poner en práctica todo lo aprendido con algunas becerras seleccionadas para la ocasión.

Desde las diez de la mañana, en la jornada del sábado, los alumnos estuvieron ya a disposición de los profesores Ruiz Manuel y César López ‘El César’. La primera jornada se destinó al aprendizaje teórico. Con el capote, la muleta y la espada los aficionados fueron descubriendo los secretos de la técnica, el temple, el manejo de los pesados trastos, y el arte de marcar los tiempos de la estocada. Para muchos de ellos era la primera vez que tomaban contacto con el albero de una plaza de toros y para ellos ha sido ‘una experiencia dificil de olvidar’.

Tras una comida de hermandad que se llevó a cabo en Castala, los aficionados volvieron a la carga con la gran novedad, el caballo de picar. En sustitución de Manuel Montiel, al que le fue imposible asistir, compareció Rafael Montenegro, que fue el encargado de enseñar a los toricantanos a vestir un caballo de picar para asegurar la integridad de este, y a picar con destreza y seguridad.

La segunda jornada, la del domingo, se dedicó a la puesta en práctica de todo lo aprendido durante el día anterior. Tras recordar las reglas más esenciales del toreo, se dió suelta a varias becerras para los alumnos más valientes. 

Todos los alumnos que se pusieron ante las becerras mostraron que lo aprendido en el curso no fue en valde, siendo capaces de dar sus primeros muletazos a un animal bravo.

Al final entrega de diplomas y satisfacción en los participantes. No había excepciones y todos aseguran haber pasado un fin de semana intenso, conociendo mejor una rama fundamental de nuestra cultura, apreciando con más fundamentos el esfuerzo que realizan los toreros cuando se visten de luces, y amando, más si cabe, cuanto rodea al maravilloso toro bravo.