lunes, 25 de abril de 2016

Crónica del festejo de El Ejido



El sábado pasado se celebró un festival en la plaza de toros portátil instalada en El Ejido, Almería. La Voz de Almería contaba lo que pasó así:

"Mas orejas que toreo en el festival que se celebró en la tarde del sábado en la portátil instalada en el recinto ferial de El Ejido. El resultado numérico fue superior al artístico en una tarde en la que también falló la afición que en los últimos años ha abarrotado los tendidos ejidenses y que en esta ocasión tan solo pudo cubrir un tercio del numerado.

Asomado el pañuelo blanco del palco presidencial dió comienzo un festejo en el que se corrió un encierro de la ganadería de Los Ronceles, con erales bien presentados con movilidad en general, aunque ninguno embistió con clase en la muleta.

Victor Janeiro jugó bien los brazos con el capote antes de ser desarmado en el recibo. No fue fácil el novillo en la muleta, embistiendo por dentro y despidiendo cada muletazo con la cara alta. Tal vez requería el novillo arrojar la moneda que no arrojó el espada. 



Algo así le ocurrió a Alejandro Esplá. El alicantino recibió a su novillo por tafalleras acompañadas de chicuelinas. El novillo llegó a la muleta con más posibilidades aunque igualmente rematara los muletazos por arriba. Habilidoso Esplá  dejó una estocada casi entera y cortó las dos orejas de su oponente.




Acabada la merienda tocó el turno de los novilleros anunciados en el cartel. Por delante la almeriense Cristina Hernández, que sorteó un novillo con poca fuerza y querencia hacía las tablas. Allí, próximo a los tendidos de sombra desarrolló la faena que basó sobre el pitón derecho del animal. Tras un pinchazo recetó una estocada que le sirvió para desorejar al eral.



Muy activo toda la tarde estuvo el joven José Cabrera, muy conocido por toda la afición almeriense. Un quite por lopecinas al novillo previo, y otro por navarras al suyo propio para contestar al quite por tafalleras que le había dejado su compañero Juan Carlos Benítez. A su novillo lo recibió con una larga cambiada en el tercio y un ramillete de verónicas. Cambiado el capote por la muleta Cabrera entendió rápido lo que le pedía el novillo en materia de distancias y mostró una imagen más templada, toreando más reunido y más compuesto, especialmente por el pitón derecho. Fueron también dos orejas, pero lo importante fue la buena imagen que dejó ver el novillero.







El malagueño Juan Carlos Benítez dejó en El Ejido una imagen de enorme solvencia con un buen novillo. Se presentó al novillo con otra larga cambiada la hilo de las tablas antes de llevarselo a los medios veroniqueando. Cumplió en el tercio de banderillas el propio matador, destacando un par al violín clavado en misma cara del novillo. Con la muleta el novillo fue tardo, pero bien entendido por su matador. Completó el cartel el rejoneador Ferrer Martín que cortó una oreja".