lunes, 4 de abril de 2016

Victorinos y la fiesta de los....¡¡Toros!!


Este año me he propuesto no seguir toreros, y si seguir ganaderías. No puedo estar más contento. Este fin de semana la Tertulia Taurina LA CARIOCA se desplazó a Cieza para ver la corrida de Victorino, y fue una tarde muy muy entretenida. Corrida de diferente comportamiento, todos con interés, y tres toreros muy dispuestos. La plaza con más de tres cuartos de entrada. Si yo fuera el ganadero pondría en mis notas el primero alimaña, el último descastado y manso, y cuatro de nota alta. ¿De presentación? muy aceptable, bajaba el segundo de la tarde por no tener cara. 


El más joven del cartel, Antonio Puerta, estuvo la mar de sonriente en el patio de cuadrillas. Sabía que se la iba a jugar, pero lo aceptó con mucha naturalidad. 


Paco Ureña estuvo más concentrado. Llegó a la plaza y se encerró en la capilla. Solo salió para liarse el capote de paseo y hacer el paseíllo.



También nervioso Rafaelillo. No paraba de saltar, estirar, encajarse la taleguilla... cuando la corrida es de Victorino los gestos de los patios de cuadrillas son distintos...



Y llegó la hora de la verdad. Rafaelillo se llevó el mejor y el peor. El que abrió plaza fue el típico alimaña de Victorino. No humilló, se giraba sobre las manos, rebañaba... una alimaña, pero creo (y que me perdone si me equivoco) que los toques bruscos y las precauciones que desde el principio adoptó el más veterano del cartel no beneficiaron tampoco a la lidia. Luego, con el toro más completo del encierro se relajó Rafaelillo y hubo pasajes muy armónicos




Paco Ureña fue la gran sorpresa. La primera vez que lo vi torear fue en una becerrada, a final de la década de los 90 en la plaza de toros de Berja (Almería). Él era alumno de la Escuela Taurina de José Antonio Martín. En el cartel ponía Ureñita. Ahora Ureñita es Paco Ureña y le pone los muslos sin trampa ni cartón a los Victorinos. Lo vi a un nivel muy importante. A su primero pudo recetarle una buena serie de verónicas, nada fácil al encaste, y con la muleta hubo toreo de kilates. Con su segundo, mantuvo el diapasón de la tarde. Le cortó dos orejas y el presidente se inventó un pañuelo azul que protestó la afición. Por cierto, una afición muy seria, que pegó un olé a Victor Hugo Saugar en un capotazo, aplaudió algunos puyazos, y propinó una cerrada ovación a Rafaelillo cuando se echó la muleta a la izquierda con la alimaña. Bien por ellos.




Antonio Puerta entendió muy bien a su primero. El toro de más clase de la tarde, aunque solo tenía un pitón, el derecho. Por el izquierdo cazaba moscas. Por el diestro humillaba como pocas veces he visto a un toro humillar y hacía el avión durante la embestida. Un espectáculo. Estuvo firme y voluntarioso, sin dejar que se marchara la tarde. Lástima que le tocara en suerte el manso de la tarde. Salía con la cara alta, desentendido, miraba al público y rehusó toda embestida, y en un descuido, cuando Puerta le perdió la cara.... sangre por la media. El toreo en ocasiones es así de duro, pero tendrá más oportunidades el murciano. Las merece.