domingo, 28 de agosto de 2016

Ayer...

Ayer vino a Almería una corrida de Victorino Martín.
Ayer pasé miedo cuando Román y Galván se jugaron la vida sin trampa ni cartón.
Ayer disfruté con un toro noble que embestía al raletí y que abrió plaza.
Ayer aplaudí cada toro que salia al ruedo con un cuajo y una seriedad olvidada en Almería.
Ayer vibré con un tercio de varas viendo a un toro arrancarse desde más allá de los medios del ruedo.
Ayer vi una lidia completa en los tres tercios.
Ayer vi toros que vendían cara cada embestida y su vida solo estaba al alcance de toreros machos.
Ayer tuve la sensación de que había que ser un héroe para bajar a la arena.
Ayer no vi faenas de enfermeros ni toritos a media altura para que no doblen las manos.
Ayer vi toros que había que engancharlos y traerlos.
Ayer sentí emociones que habían desaparecido de las plazas de toros.
Ayer vi a la gente sonriendo en el tendido.
Ayer perdió dinero el de las pipas del ambigú.
Mañana seguiré defendiendo la variedad de encastes.
Mañana seguiré valorando a los valientes que se anuncian con los grises que otros desprecian.
Mañana seguiré viajando a ver toros bravos y no para ver a figuras "que les pueden a todos los toros" pero solo se anuncian con el medio toro.
Mañana recordaré la corrida de Victorino como una fecha histórica en la plaza de Almería.

GRACIAS Victorino por respetar a la afición. GRACIAS Victorino por dejarnos creer en la bravura. GRACIAS Victorino por emocionarnos. GRACIAS Victorino por hacernos soñar.