martes, 25 de octubre de 2016

Roldán: "En México los olés suenan distinto"


Tras la llegada de Sergio Roldán del coso de insurgentes, La Voz de Almería hablaba con él y publicaba la pieza que recogemos ahora:

Hace apenas una semana, el novillero almeriense Sergio Roldán hacía el paseíllo en la plaza de toros más grande del mundo, la más importante del continente americano, y una de las más prestigiosas de todo el planeta. Con él viajó su profesor, el torero Ruiz Manuel, que disfrutó la experiencia tanto como el alumno.

El propio Ruiz Manuel recordaba el largo viaje que separa Almería de México D.F., ‘llegamos con un par de días de antelación, me hubiera gustado salir antes, pero el pasaje estaba previsto para esa fecha’.

Llegada la expedición a tierras aztecas, no tardaron mucho en abandonar la capital. ‘Al día siguiente fuimos a tentar a la ganadería de Marco Giménez. Yo indulté un toro -nos cuenta Ruiz Manuel- de esa ganadería, el toro se llama Villista, y allí continúa pastando. El tentadero fue de varias eralas y de un novillo, hijo de Villista’. 

El novillero apenas pudo torear a gusto en este tentadero: ‘fuimos a tentar a lo de Marco Giménez, el tentadero no sirvió, ya el propio ganadero nos avisó de que había vacas que ya habían sido tentadas, pero bueno, nos sirvió para soltar nervios y pulsar la embestida del toro mexicano, que aunque estuve a principio de año toreando en Aguascalientes, es muy distinta a la del toro español’.

El día antes de torear en la México, tanto el profesor como el pupilo estuvieron en la finca El Arroyo, donde hay una plaza de toros que organiza un certamen de novilleros, en el que el triunfador toreará también en la plaza de Insurgentes, ‘era la forma de pasar el día previo, estar en contacto con la profesión’.

Llegado el día de la novillada el torero se enfundó su vestido verde botella, para ir al encuentro con su destino. ‘Al entrar no notamos nada extraño, había mucha gente, como es normal, pero ya dentro vimos que hubo altercados con un grupo violento de detractores, la novillada tuvo que retrasarse un poco y si hubo más nervios en el patio de cuadrillas’. 

El profesor, Ruiz Manuel, analiza la corrida: ’el primer novillo fue muy mexicano, algo soso en su embestida, y tuvo que poner mucho el novillero, el segundo fue más complicado, se levantó mucho viento, lluvía... la gente ya no estaba metida en la corrida’.

Sergio Roldán, sin embargo, sintió algo que le llamó mucho la atención, y es que ‘los olés en la México suenan distintos al resto de plazas. En la tele tal vez no se perciba, pero suena rotundo, fuerte, como salido de una misma voz. Al iniciarse el paseíllo, siempre suena un ole, además esa tarde fue más fuerte, concienciado por el ataque que acababamos de sufrir.... se pone la carne de gallina solo de recordarlo’.

Ahora ambos trabajan para volver al país hermano, con la ilusión de volver a escuchar esos olés que retumban en el pecho. Todo esfuerzo merece la pena en México.