sábado, 26 de noviembre de 2016

Torres Jerez recupera la ilusión por la senda del triunfo en su gira americana


Hace unas fechas, publicaba LA VOZ DE ALMERÍA:

Tras muchos meses de dudas, incertidumbres y contratiempos, por fin parece que se endereza el camino para el torero de Almería Francisco Torres Jerez.

Viajemos atrás en el tiempo. A lo largo de la temporada recién finalizada, el torero se vió afectado por una dolencia que le hizo perder la corrida de la feria de Berja, donde estaba anunciado con el caballero Diego Ventura y con David Fandila ‘El Fandi’. Viajó al campo y trató de recuperarse antes de la feria de Almería, donde estaba anunciado en la corrida estrella del abono, con toros de Victorino Martín y alternando con Manuel Escribano -que también tuvo que ser sustituido por Curro Díaz, y el valenciano Román-, pero fue imposible recuperarse para dicha fecha, perdiendo el torero tan importante compromiso.

Continuó el torero con un duro trabajo de rehabilitación, mientras llegaban las propuestas de contratación desde el continente americano, con la duda de si podría cumplir los compromisos transoceánicos.  

Las mayores presiones provenían de Perú, país en el que Torres Jerez mantiene un gran cartel. El primer compromiso era el de la feria de Nuñoa. El reto estaba marcado y comenzaba la cuenta atrás en la recuperación.

Con trabajo y esfuerzo Torres Jerez pudo aceptar el reto y subirse al avión rumbo a Lima, desde donde comenzaría el viaje por carretera hasta llegar a la localidad de Nuñoa. Allí estaba anunciado para lidiar toros de Campobravo, junto al diestro español Miguel Tendero y el novillero Joselito Ordóñez. 

Y llegó el día. El rito se repetía nuevamente. Tras una comida ligera, el torero volvió a sentirse. Volvió a enfundarse el chispeante y apretarse los machos. En los corrales un enicerro bien presentado y de juego desigual.

El español Tendero y el peruano Ordóñez tuvieron que conformarse con silencios y ovaciones respectivamente. La corrida no ayudaba y todo el peso recaía sobre el almeriense, al que el público quería medir tras la interesante campaña americana del pasado año.

Como si no hubiera existido el parón, paró de salida por verónicas a su primero. Sin probaturas, sin dudas. El capote firme del torero dirigió las embestidas del animal, y la muleta artista lo cuajó para desorejarlo y garantizarse ya, en su primero, la salida a hombros de la plaza de Nuñoa.

Continuó la línea en su segundo, un buen toro al que toreó también con gusto, cortándole una oreja que hacía un total de tres trofeos.

Al finalizar el festejo se reunía en la plaza la comisión de festejos, que concedía a Francisco Torres Jerez el escapulario de triunfador de la feria.