sábado, 25 de marzo de 2017

Sobre el festival de Almería


El pasado día 12 hubo un festival en Almería, cuya crónica en  LA VOZ DE ALMERÍA, decía así:

Torerías de la tierrra. Como en aquella obra de Ángel Castañedo, Almería sigue escribiendo en el tiempo su historia taurina. Su plaza alegre y acogedora sigue sumando paseíllos y viendo a las figuras retarse con las bestias  con la épica de testigo.

Se presentaba una mañana primaveral, sin una brizna de viento  y con más de tres cuartos del aforo cubierto por aficionados y público. Eso son más de seis mil personas. En el palco presidencial el presidente y los asesores lucían  pajarita, era una ocasión especial.

El triunfador numérico fue el rejoneador Diego Ventura,  que lidió un gran novillo, con fijeza y prontitud. No cayeron reunidas las banderillas pero la espectacularidad de su toreo y un eficaz rejón de muerte propiciaron que le cortara las dos orejas.

El segundo en el paseíllo fue Francisco Rivera ‘Paquirri’, que con el capote estuvo poco confiado, con un temeroso pasito atrás ante las embestidas del animal de Ricardo Gallardo. Con la muleta el toreo fue muy populista, con continuos guiños al público y basado sobre la diestra. Al natural es muy dificil torear si el matador agarra el estaquillador como si fuera un ‘paloselfie’.

Todo lo contrario le ocurrió a David Fandila ‘El Fandi’. Aprovechó la boyante salida del utrero para dejar bellísimas verónicas, ceñidas y muy despaciosas, con medio capote abrazado a su cuerpo, rematadas con una media escultural. Con la muleta comenzó con ambas rodillas en tierra y con pinturería se llevó al animal a los medios, para hilvanar una faena de más a menos, comenzando con una serie de naturales de hermosa factura, bajando el diapasón de la faena a la vez que se paraba el novillo. Remató la faena con un pinchazo, una estocada y un descabello, el premio habría sido mayor con más eficacía con los aceros.

López Simón basó su faena en el temple y en la dulzura en los toques. Fue manso su novillo y muy pronto buscó el refugio de las tablas. En los terrenos de chiqueros llevó a cabo su faena Simón tapando mucho los defectos del animal.

El público esperaba con ansía a los matadores almerienses. Jesús de Almería se topó con un novillo con poca fuerza que no aceptaba tirones ni brusquedades. Tras pararlo con la capa lo quitó por tafalleras. Con la muleta la faena fue a más. Avanzado el trasteo llegó el acople total de toro y torero. Notable el toreo con la diestra y sobresaliente al natural, cuando llegaron los compases más destacados de la faena. En todas las series destacaron los remates, ya sean cambios de mano o pases de pecho. Para finalizar dejó Jesús Almería un pase circular en dos tiempos y una serie de manoletinas y una estocada algo desprendida le sirvieron para obtener un trofeo.

Para cerrar la mañana taurina, el novillero José Cabrera se fue a la puerta de chiqueros a recibir a su novillo. Las hechuras del novillo, distinta a la de sus hermanos apuntaban que cambiaría la pelicula en el epílogo. Ya con el capote a la verónica el novillo comenzó a quedarse corto, como igual hizo en el quite por navarras de Cabrera. El público vibró en el tercio de banderillas, pero al coger la muleta el novillo no tenía recorrido, quedándose debajo del torero, hasta que finalmente hizo presa propinandole una dura paliza al novillero. Repuesto de los golpes pudo acabar la faena. Son las torerías de la tierra.