viernes, 28 de abril de 2017

Cabrera arrolla con 4 orejas y rabo en Adra





Publicaba La Voz de Almería:

"La tarde variable en lo meteorológico, que alternó calor, simulacro de lluvia y un leve frescor, era el marco perfecto para una tarde también accidentada en lo puramente taurino. 

Se lidió, ante un público que ocupaba algo más de media plaza, un utrero de Torrestrella, noble, y cinco desiguales erales de Salvador Domecq, en general mansos y descastados.

En el paseíllo se encontraron el rejoneador de taurina saga Manuel Manzanares, junto a Victor Puerto y el novillero José Cabrera. Manzanares firmó dos faenas muy elaboradas, posiblemente en la segunda se pasara de faena, es decir, que debió finiquitarla antes de que el público empezara a desconectar de su labor. Al primero de sus toros lo paró con capotazos largos su subalterno Luis Crespo, para luego embestir con nobleza y duración a los caballos del alicantino. El segundo, un ejemplar de encornadura marcadamente gacha, especialmente el pitón izquierdo, fue más tardo en el cite y era necesario que los equinos invadieran su espacio para provocar la embestida. Al final con tres orejas el rejoneador se ganó el derecho a salir en hombros de la plaza.

El matador de toros Victor Puerto mostró durante toda la tarde una actitud solvente y relajada, con una comunicación directa con los tendidos. Paró a su primero con una serie de verónicas rematadas con dos chicuelinas y una media verónica, y tras un tercio de banderillas más propio de un capeo que de un festival, el novillo llegó a la muleta con media embestida. Tiene que trabajar Puerto cada muletazo, con un novillo que venía metido por los adentros de la muleta y que protestaba para rematar cada muletazo. Una estocada un punto trasera le valió dos orejas. El segundo fue un precioso ejemplar colorao ojo de perdiz, que requería suavidad, especialmente con la muleta, y se la dió el diestro. Momentos especiales a los sones de una improvisada guitarra que hacía las veces de la ausente banda de música, para que toreando de uno en uno, Puerto lograra lo más destacado de su tarde. Un pinchazo, estocada y descabello le valieron una oreja.

La tarde se la llevó el almeriense José Cabrera que se mostró voluntarioso desde el recibo capotero de su primero, que continuó con un quite por lopecinas. Lidiado el novillo por Curro García, destacó el primer par de banderillas de poder a poder. El novillo se quedó corto en la muleta, con tornillazos al final de cada muletazo, pero no era más que una bravuconeria que una vez dominada dejó brotar la autentica condición de mansedumbre, y huyó a tablas. Allí se gustó el torero que remató con unas manoletinas antes de cortar el rabo del novillo. 

Con su segundo, un novillo muy rematado pero con un defecto en la encornadura que un ganadero no debería dejar lidiar, se presentó el novillero no menos comprometido, quitó por navarras y toreó con la mano muy baja por ambos pitones. Destacaron naturales con la muleta muy bien colocada, y el torero cruzado al pitón contrario. Una estocada caida le sirvió para cortar dos orejas.

Un festival que pudo cuidar algo más los detalles.