miércoles, 30 de agosto de 2017

Opinión: La de Zalduendo (por José Picón)

* Nuestro amigo José Picón tan solo pudo acudir a los dos festejos finales de la feria de Almería, es decir, a la de Zalduendo y a la de Victorino. Aqui nos deja su opinión del primero de esos festejos.


La plaza de toros de Almería el 25 de Agosto registró una muy buena entrada para presenciar el cartel estrella del abono, demostrando una vez más que público y afición acuden en masa solo en carteles donde aparecen las figuras.
Se lidió un encierro de Zalduendo,  hierro de los denominados de “garantías” y que dejo constancia una tarde más que lo de “garantías” se puede relacionar más al fracaso que al éxito. La corrida en presentación se podría calificar con un simple aprobado sin más pero muy desigual en presentación, con algún toro como el corrido en tercer lugar que no debería haber salido al ruedo. Es más no hubo un solo toro que por hechuras uno pueda llegar a decir que no va a fallar, que va a embestir. 
Ante esta situación uno se plantea varias preguntas: ¿Tan complejo es traer a Almería un encierro dignamente parejo y acorde con la categoría de la plaza? ¿Como es posible que una corrida reseñada con muchos meses de antelación en el campo de la sensación de que se ha embarcado deprisa y corriendo cogiendo lo primero que había a mano?  En cuanto al comportamiento en líneas generales, la falta de casta fue la tónica general, aunque se podría matizar que hubo algunos ejemplares como el  lote de Ferrera que se podría decir que fue manejable y se pudo andar con él y el quinto de la tarde el único que se presto al lucimiento en el tercio de muleta.  La suerte de varas fue un puro trámite.
En cuanto al nivel artístico la tarde tuvo dos nombres propios Ferrera y El Juli. Antonio Ferrera dió toda la tarde una dimensión de oficio y torería estando por encima de las condiciones que le ofreció su lote. Vistoso con capote y banderillas y con oficio y torería en el tercio de muleta. Aunque el balance de la tarde para el extremeño fue de una solitaria oreja, la sensación que ha dejado a su paso por la feria fue  mucho mayor y ha dejado argumentos más que suficientes para volverlo a ver.
El otro nombre propio que tuvo la tarde y el que salió en volandas por la puerta grande fue Julián López, El Juli. En su primer toro nada pudo hacer, siendo como dicen un matador poderoso y que le sirven todos los toros, se estrello ante un animal que reunía todo lo que no debe tener un toro bravo, falta de casta y fuerza, lo que se traduce en unas embestidas moribundas carentes de emoción. Fue en el segundo de su lote donde el Juli pudo desgranar toda su tauromaquia haciendo las delicias del público que había acudido a verle. Este quinto de la tarde, fue el típico toro que se cría y se selecciona para las figuras, un toro que se cuida en el caballo y llega a la muleta con movimiento y siguiendo los engaños, eso si, dándole todas las ventajas y utilizando la técnica para que el animal dure lo máximo posible y pueda facilitar el éxito. Un toro con una embestida muy predecible al que Julián le tiene cogido el aire y entiende a la perfección. Y así lo hizo Julián, citándolo de largo, con pausas entre tandas y tandas, logrando muletazos largos y templados, todo ello siempre a favor del toro, exigiéndole lo justo para ir dosificando la “casta y bravura”  que lleva dentro.  Una estocada de la que nos tiene acostumbrados hizo estallar a los tendidos y el presidente saco los dos pañuelos sin dudar un momento.

El tercer espada que cerraba el cartel Roca Rey corto una benévola oreja en la tarde de su presentación como matador de toros. Con el peor lote de la tarde nada mas pudo hacer salvo lucirse con el de capa tanto en el recibo como en quites. Con la muleta, alejado de la típica faena que conecta rápido con los tendidos, lo intento ante un lote que apenas transmitía nada pero además no se vio al joven matador que tanto se jalea en todas las ferias y que triunfa rotundamente allá por donde pasa.