domingo, 3 de septiembre de 2017

Opinión: La de Victorino (por José Picón)


Segunda de las cartas que nos envía nuestro amigo José Picón. Esta referente a la corrida que lidió en Almería el ganadero Victorino Martín.

El 26 de Agosto era el día clave para el aficionado, era el día de Victorino Martin, tan esperado allí donde se anuncia y sobre todo aquí en Almería tras el éxito del año pasado. Decir que es el día clave del aficionado es el fiel reflejo de como estaban los tendidos, menos poblados que en los días de figuras pero con una entrada mas que digna para este tipo de carteles sobre los que siempre se  cargan las tintas con la típica frasecita de que no llevan gente a la plaza.
Victorino Martin envió a nuestra feria una corrida en tipo, seria, pareja con algún animal mas basto de lo habitual para este encaste como el corrido en sexto lugar. En cuanto al comportamiento los albaserradas no llegaron a tener el carbón, el picante que se presupone en este hierro saliendo la corrida mas noble de lo habitual aunque no bobalicona y mostrando en algunos toros comportamientos típicos de este encaste, como la humillación, no dejarse torear con el capote, revolverse sobre las manos, mantener la boca cerrada durante toda la lidia y ese andar tan molesto para los toreros. En el tercio de varas la corrida cumplió el trámite, empujando y recibiendo un castigo más que suficiente aunque se echo de menos haber podido disfrutar de un tercio de varas en plenitud ya que la corrida no se llego a poner correctamente en el caballo.
La tarde tuvo interés sin llegar a ser redonda sobre todo en la primera parte de la corrida. Del festejo destacar el primer toro el mejor del encierro, un serio candidato al toro de la feria, el segundo otro buen toro con muy buena condición, tercero y quinto se pudo andar con ellos, manejables, el cuarto saco las complicaciones típicas del encaste y el sexto apenas se pudo ver a consecuencia de un puyazo infame.
Lo más artístico de la tarde vino de la mano de Curro Díaz y de Jarrito primero de su lote. Un toro serio, entipado, fuerte, que apretó en el caballo y aunque no muy sobrado de fuerzas llego a la muleta humillando extraordinariamente y exigiendo que se le hicieran las cosas correctamente ya que en dos ocasiones se vio el matador comprometido al no estar bien colocado. Una faena de muleta cargada de torería con muletazos largos por ambos pitones y el de Victorino haciendo surcos sobre el ruedo, rematados con pases de pecho de autentico cartel. También destacar pases por bajo que desprendían aroma añejo y alguna tanda desmayada. Una faena muy torera y con pellizco con la única  pega  de la falta de ajuste toro torero en algún tramo de la faena. Todo esto rubricado con una buena estocada dio como resultado la concesión de las dos orejas. En su segundo toro Curro Díaz torero de arte y pellizco no se complico mucho la vida o no lo vio muy claro ante un Victorino mas complicado que pedía tirar la moneda. En este caso el de Linares opto por echar por la calle del medio.
Al mexicano Joselito Adame le toco en suerte el lote de la tarde destacando su primer oponente. Un animal más en Victorino por su comportamiento, no dejándose torear de capa con el que se tuvo que salirse hasta los medios con oficio. Otro toro que cumplió en el caballo empujando y que llego a la muleta con transmisión, sobre todo por el derecho, mostrando a veces lamentablemente la escasez de fuerzas.  En su segundo toro el mexicano anduvo listo y voluntarioso ante un toro condicionado por la falta de fuerza al que saco todo lo que llevaba dentro. El balance de su paso por Almería fue de oreja y oreja lo que  hizo acompañar a Curro Díaz por la puerta grande. No se puede olvidar las destacadas actuaciones de dos de sus hombres en el tercio de banderillas, Fernando Sánchez y Sergio Aguilar.

Cerraba terna y feria Juan del Álamo, matador joven que venia con el aval de ser unos de los triunfadores de San Isidro pero que en Almería y con Victorino no llegaron a rodarle las cosas como a él y a todos nos hubiera gustado. El lote que le toco en suerte fue el menos propicio para el triunfo pero tampoco el matador anduvo muy claro de ideas ante un lote que no se comía a nadie y simplemente pedía solucionar la papeleta lo más dignamente posible. En su primero, un toro andarín al que llevo hasta dos veces al caballo y con un buen pitón derecho anduvo sin tenerlo muy claro ni saber por donde meterle mano. Obtuvo un trofeo por una labor aseada. En el toro que cerraba feria un toro basto grandón nada apenas se puede contar ni por parte del matador ni por parte del toro  ya que recibió un puyazo infame que acabo con la vida del toro, rematándolo con un feo metisaca.