domingo, 14 de enero de 2018

Los presidentes desde el Quite de la Mariposa


Publicaba LA VOZ DE ALMERÍA:

La última actividad cultural taurina del pasado año en la provincia de Almería fue el organizado por la peña taurina El quite de la Mariposa, que juntó en una mesa redonda  a gran parte de los presidentes de las plazas de toros de la provincia de la última década.

El acto, con la dirección de la presidenta de la peña Lola García, contó con la presencia de Benjamín Hernández, Marco Rubio, Adrían Salmerón, Javier Torres, José María Ledesma y Nicanor Pérez, que entre todos han presidido palcos como los de Almería, Roquetas, Berja, Vera, Huercal Overa y El Ejido, entre otras.

Fue Benjamín Hernández, actual presidente de la plaza de toros de la capital, quien analizó las funciones del presidente antes y durante un festejo. 

Cada uno de los invitados analizaron los aspectos más comprometidos, coindiendo casi la totalidad de ellos en la interesante reflexión aportada por Javier Torres, que asegura que en el momento actual la tauromaquia sufre de un exceso de regulación pues, recordó, son varios los reglamentos taurinos autonómicos que conviven con el reglamento taurino nacional, creando una realidad legislativa saturada.

Marco Rubio, que durante tantos años ha presidido la feria de la Virgen del Mar, expuso las diferencias existentes entre los palcos de las diferentes categorías de las plazas de toros, alcanzando la conclusión de que es más sencillo tomar las riendas de las plazas que se suponen de mayor categoría y rigor, por ser en estas en las que más colaboran los profesionales y el criterio del público está más definido.

Respecto a la formación del usía, fue el presidente de Roquetas y Berja, Adrián Salmerón, quien confirmó que lo primero que debe reunir quien se sube al palco es una desmedida afición, pues son muchos los problemas que se plantean para un cargo en ocasiones ingrato y sin una enorme dosis de afición no es posible salir airoso de la feria. Luego es el propio cargo el que define los requisitos que deben darse, comenzando -continúa Adrián- por un perfecto conocimiento de la plaza de cada uno, sus exigencias y su público. José María Ledesma reconoció que el presidente debe velar por los derechos de las partes, poniendo especial énfasis en el público.