martes, 20 de febrero de 2018

Emilio Muñoz se sincera en Roquetas de Mar


Publicaba LA VOZ DE ALMERÍA:

La pasada semana se celebraba en la sala Juan Ibáñez de la plaza de toros de Roquetas de Mar la segunda de las conferencias del ciclo ‘el toro en las artes’ que organiza el Ayuntamiento roquetero junto a la Peña Taurina de Roquetas de Mar. 

En esta ocasión se elevaba la espectación para recibir al diestro Emilio Muñoz Vazquez. El torero de Triana es el máximo exponente del torero belmontino, algo que se plasma también en la forma de encarar la vida y de reflexionar en torno al toro, pues no en vano, ya dijo el pasmo aquello de que se torea como se es.

Con la presencia del gestor de la plaza, el también torero Manuel Caballero, y la Teniente de Alcalde Eloisa Cabrera, fue el periodista Juan José García el que dirigió el coloquio, y acompañó a Muñoz durante la hora y media que duró la cita.

Emilio Muñoz fue considerado, y así le consta al matador, como un niño prodigio del toreo: ‘desde los ocho o nueve años viajaba con mi padre, el Nazareno, que montaba toros y tenía amistad con muchos toreros, como con Paco Camino’. 

En el origen de su toreo no hay un maestro que lo aleccione ‘tan solo su padre le llevaba a los tentaderos y a las plazas, y le insistía en que se fijase mucho en los toreros, y así lo hice, era un niño curioso y atento, y aprendí a torear fijándome de los demás, sin un maestro que me enseñara la técnica del toreo’.

En aquella etapa de aprendizaje, Muñoz confiesa que su espejo fue precisamente Paco Camino, que además le regaló su primer vestido de torear una tarde que se lo encontró en una sastrería de Madrid. Luego también admiró mucho a su padrino de alternativa, Francisco Rivera Paquirri, al que le costó dos temporadas completas superar en una corrida en número de trofeos.

A lo largo de su carrera el diestro afirma que tuvo suerte en casi todas las plazas de España. Almería le gustaba mucho, era una plaza alegre con un público amable. Sevilla le costó para triunfar, pero junto a Pamplona constituyen los pilares de su carrera, también firmó importantes faenas en la exigente plaza de Zaragoza. Por el contrario, hubo dos plazas en las que nunca logró entrar, y la culpa -dice- no fue de nadie más que de él mismo: Madrid y Bilbao.

No esquivó las polémicas tampoco y se refirió a unas recientes palabras de Julián López El Juli, quien asegura que ahora se torea mejor que nunca, a lo que se opone Muñoz, ‘pues si bien es cierto que ahora se torea bien, antes también se toreaba bien, y afirmar que ahora es mejor es menospreciar a otros toreros’. 

Muñoz provocó una enorme ovación a unas palabras cargadas de verdad y pureza.