domingo, 24 de junio de 2018

Crónica y galería de la novillada de Roquetas de 'Canal Sur'



Se ha convertido ya en una tradición -y el mundo del toro sabe bien conservar sus tradiciones- que el desembarco de los camiones de televisión en la plaza de toros de Roquetas, para televisar en directo una novillada en la que haga el paseíllo algún alumno de la Escuela Taurina de Almería, sirva para avisar de que falta aproximadamente un mes para la feria de Santa Ana y, mas o menos, dos para la feria de la Virgen del Mar. Por encima de este aviso que los aficionados toman al pie de la letra, esta novillada inaugura la temporada taurina en la ciudad de Roquetas de Mar.

Este año, el alumno de la Escuela almeriense que ha tomado parte en esta novillada ha sido Jorge Martínez, buque insignia de la actual etapa de la Escuela y alumno que ha seguido la estela de otros que lo fueron en los últimos tiempos, y que ahora son novilleros con picadores, como José Cabrera o Sergio Roldán. Junto a él hicieron el paseíllo alumnos de las escuelas de Motril (Ernesto Marín), que escuchó palmas, de Jaén (Juan Melchor) con el mismo resultado tras marrar con los aceros, un alumno de la escuela de Baeza (Gómez Valenzuela) que dejó un buen sabor de boca a través del valor y la transmisión y cortó dos orejas, un alumno de la escuela de la Diputación de Málaga (Alvaro Passalacua), que toreo con suavidad y temple toda la tarde, haciendo las cosas con poso y torería y que escuchó una fuerrte ovación y un último alumno de la escuela taurina de Baza (acartelado Adrían Centenera), que mostró oficio y que saldría también a hombros con dos orejas.

La novillada fue de Martín Lorca, que trajo hasta Roquetas una novillada seria y muy bien presentada, rematada en sus hechuras y con la cara que un certamen tan prestigioso requiere. En cuanto a comportamientos la novillada fue, en líneas generales, brava y con posibilidades de triunfo para todos los novilleros. El primero se paró pronto y el quinto fue el más bruto en su embestida -y además fue el más fuerte del encierro-.

Nuestro representante, Jorge Martínez, quitó por saltilleras al novillo que le antecedía en un quite muy ceñido y algo atropellado, que fue replicado además por chicuelinas a cargo del matador de turno.

Cuando saltó a la arena el quinto de la tarde, el que correspondía al alumno almeriense, éste lo paró por verónicas rematadas con una media. Cada uno de los lances los recibió el novillo con la cara alta. El novillo en el tercio de banderillas se arrancó como un obus a los cuerpos de los reileteros. Ya en la muleta de Martínez, comenzó la faena con doblones para tomar los medios y preparar el toreo en redondo por la mano diestra. Varias tandas en redondo, por ambos pitones, hasta llegar a acortar las distancias. Las últimas tandas, toreando más atrás y menos en línea recta, llevaron al novillo más sometido y el toreo fue mucho más profundo.

Los mejores momentos, los de mayor hondura y pureza, probablemente llegaron al final con una serie de ayudados por alto, con el compás abierto y la suerte cargada, barriendo el lomo del animal que ceñía su embestida a la cintura del torero. Tras esto, un pinchazo y una estocada y el público pidió con insistencia las dos orejas que el palco concedió al joven aspirante.

Destacó, como suele ser habitual, el banderillero José Magaña, que además de estar eficaz y espectacular con los palos, dejó un meritorio quite de riesgo en el que le quitó el novillo de la misma taleguilla a su compañero Antonio Olivencia.

Estas son algunas imágenes del festejo.