domingo, 17 de junio de 2018

Opinión: La feria de Roquetas*



La feria taurina de Roquetas de Mar 2018 viene a demostrar la monotonía en lo que se han convertido la inmensa mayoría de las ferias de España. Una feria corta como viene siendo habitual, pero sin ningún tipo de interés y atractivo de cara al aficionado ya que los carteles están compuestos por los mismos y con los mismos, las figuras del escalafón con carteles cerrados donde apenas dan cabida a la novedad. Y ahí es donde radica el gran problema, una feria donde los nombres que los componen están hartos de pasearse por toda España y se pueden ver cuando y donde uno más o menos le apetezca, no crea mucha atracción por parte del aficionado para acercarse a la taquilla y sacar una entrada.
De las novedades, caras nuevas que se podían haber incluido en el abono y que hubieran dado un toque de interés y atractivo al aficionado sin ir más lejos ahora mismo hay tres nombres que están en la memoria de la mayoría de la afición por el buen sabor de boca dejado en su paso por San Isidro que son Octavio Chacón, Pepe Moral y Fortes. Tres matadores modestos que cualquiera de ellos podría haber ocupado un hueco en esta feria. Cualquiera de ellos amparado por dos figuras hubiera quedado una terna muy atractiva e interesante y al aficionado seguramente le hubiera ilusionado volver a ver. Y probablemente esta apuesta no se hubiera llevado ningún palo en la taquilla, el público hubiera respondido y además el aficionado, al que hay que cuidar más y tener en cuenta con estos detalles. La feria no se puede convertir en algo monótono, hay que apostar y echarles imaginación a los carteles y salir de una vez por todas del sota, caballo y rey. Y para apostar esta la empresa, aunque las figuras sean algo reacias a formar este tipo de carteles, las empresas están en la obligación de luchar por estas fórmulas y no estar estancadas y cómodas creando ferias que están ya muy vistas.
En lo que respecta al ganado que se va a lidiar esta feria, al menos se ha pensado en abrir encastes y dar una de Domecq y otra de Núñez, algo que se agradece, no tener que soportar dos tardes con los mismos toros de Domecq.  De los hierros elegidos El Pilar y Alcurrucen nada nuevo vamos a descubrir, dos hierros de los elegidos por las figuras para hacer temporada y aunque los especialistas en el tema digan que son dos hierros de garantías y se encuentran en buen momento solamente hay que echar un vistazo a la temporada que llevan ambos hierros y lo único destacable y que queda en la memoria del aficionado es el toro Licenciado de Alcurrucen, uno de los toros que entra en el grupo de los destacados de la pasada feria de San Isidro, y puede que algún aficionado se acerque esa tarde a la plaza por si hubiera suerte  y saliera otro Licenciado.
También hay que destacar y no dejar en el olvido la clase práctica. Ante la ausencia de las novilladas picadas son unos festejos que se podría decir que han cogido el relevo y que son pieza fundamental para la fiesta ya que es donde se empieza a fraguar el futuro.  Aunque si se diera también una novillada picada no le vendría mal a nadie sino todo lo contrario, ganaríamos todos.
En definitiva, la feria de Roquetas de Mar se venía caracterizando por la apuesta de caras nuevas, matadores que habían dejado buena impresión en otras ferias y que este año ha dado un paso atrás colocándose en la misma línea en la que se encuentran el resto de las ferias: la monotonía y el aburrimiento.  Probablemente la feria como está confeccionada sea un éxito en taquilla, una política de precios muy accesible y con unas figuras con tirón popular son una fórmula perfecta para que el público acuda en masa a la plaza en feria, pero no hay que dejar escapar esos detalles, esas novedades que le pueden dar mayor atractivo e interés a la feria. Espero que para el año que viene se cuiden estos detalles.

* Por José Picón Salvador.