lunes, 23 de julio de 2018

Se baja el telón en Roquetas


Publicaba la última crónica de la feria de Roquetas la agencia EFE:


LAS FIGURAS SE REIVINDICAN CON MEDIA CORRIDA DE ALCURRUCÉN

Traca final en Roquetas con tres figuras del toreo en Roquetas. Cartel que hasta hace pocos años solo se encontraba en ciudades con travía, y que ahora puede verse en una plaza de tercera, con una cómoda corrida de Alcurrucén, a pocas decenas de metros del mar Mediterráneo.

Recogió una calurosa ovación Enrique Ponce que la compartió con sus compañeros de terna. Saltó al ruedo el primer astado, cornetín, de la familia de los músicos, que desparramó la vista en la muleta del valenciano, que supo tapar los defectos, y regalar al toro los toques fijadores que necesitaba. Haciendo la faena a la par que al toro, pareció incluso noble al final de la faena, pero fue un espejismo que surgió de una muleta excepcional. El cuarto, girón manso en los primeros tercios y abanto formó una capea en banderillas. Lo sobó Ponce hasta que el toro se quedó fijo en la muleta y dió paso a la sinfonía de toreo. Se relajó Ponce hasta llegar las poncinas y se arrebató ambas rodillas en tierra. El premio fue justo con la emoción de los tendidos.

El segundo de la tarde fue un precioso castaño, meano corrío, girón, calcetero y facado. Preciosa alimaña. No pasó ni una vez de verdad ante capote ni muleta alguna. Sin clase, parado, midiendo en cada trance la posición del diestro, El Juli solo pudo torear de uno en uno, y con la espada ayudado, intentando sin éxito alargar la embestida. A mitad de los muletazos se paraba, o soltaba la cara, o juraba en hebreo. Tras una buena estocada un punto trasera el público siempre amable pidió una oreja, probablemente no de forma mayoritaria, pero el presidente la estimó. El segundo del lote del Juli fue un melocotón de capa, acapachado, que salió suelto de los capotes de los banderilleros y del propio matador. Muy agarrado al piso el Juli tuvo que llegarle mucho con la muleta a la cara y provocar cada arrancada. Embestía a empellones el toro que jamás tocó la muleta del diestro. Fue faena meritoria inventada por el Juli con un medio toro de Núñez.

El tercero con muy poco desarrollo de pitones no se empleó hasta un buen quite por chicuelinas y cordobinas de Perera. Desde el principio tuvo Perera la intención de invadir los terrenos del toro y muy quieto basó las tandas en la cercanía. Rompió la faena con un cambiado por la espalda ligado con un circular infinito. Se montó encima del toro, le invadió su terreno y el público en pie aplaudía al extremeño. Malogró su faena con un pinchazo, un aviso y otro pinchazo, con el que se echó el astado. Para cerrar la feria un toro con poca fijeza, desclasado y sin entrega. El menos lucido para los diestros, con el que bregó Perera sin lograr mayor lucimiento. El amable público lo premió con una oreja para salir a hombros y poner el broche a la tarde.



FICHA DEL FESTEJO.- Toros de Alcurrucén, trapio correcto en plaza de tercera, muy variada la corrida en cuanto a comportamientos. El primero sin fuerza ni codicia, el segundo con peligro, el tercero descastado con nobleza, cuarto manso, quinto manso y sexto  sin clase.
Enrique Ponce, grana y oro: Estocada trasera (oreja),  pinchazo y estocada tras aviso (2 orejas).
Julián López El Juli, sangre de toro y oro: estocada trasera y un descabello (oreja), pinchazo trasero y descabello (1 oreja).
Miguel Ángel Perera, gris perla y oro: pinchazo, pinchazo hondo con un aviso (oreja), estocada (oreja)

Saluda tras banderillear al segundo Sergio Aguilar, de la cuadrilla de El Juli.
La plaza registró se llenó (sin llegar a colgar el no hay billetes) en una tarde de sofocante calor.