lunes, 27 de agosto de 2018

TERCERA DE ABONO DE ALMERÍA*


En la tercera de abono no se cumplió el dicho “Corrida de expectación corrida de decepción” ya que el público que ocupo la mitad del aforo del coso de la avenida de Vílchez pudo disfrutar de la mejor tarde de la feria. Todo ello gracias a la buena disposición y ganas de la terna junto al buen comportamiento de la corrida elegida para la ocasión, Cuvillo. 
 Esta ganadería, especialista en criar el toro moderno, el medio toro, dejo claro porque las figuras son sus principales clientes, ya que la terna se desenvolvió a las mil maravillas con una corrida noble y justa de fuerzas.  Un encierro justo de presentación, cómodos de cara, salvo el segundo de la tarde más ofensivo, y con algún animal que no debió salir al ruedo debido a la poca seriedad en su expresión, cara anovillada. En  el tercio de varas se limitaron a cumplir el mero trámite e incluso algunos no llegaron ni a justificarse.
Morante de la Puebla con el lote menos lucido se mostró con ganas de agradar toda la tarde. Dejo constancia de su buen hacer con el toreo de capa y con la muleta realizo dos faenas con muletazos de bello trazo y remates pintureros. La torería y el sabor añejo a la hora de andar delante de la cara del toro fueron las notas más destacadas de una tarde de toreo de buen gusto. Cortó una oreja a cada uno de su lote, lo que propicio su salida a hombros.
Talavante con su primero un toro interesante que empujo en el caballo y que transmitía estuvo variado con el capote tanto en el recibo como en el quite. Ya en la faena de muleta tras un inicio vibrante y bajarle la mano en unas tandas con transmisión el toro se paró.  Con la espada ando mal.  Su segundo fue un buen toro para el torero, un toro noble, con movilidad y transmisión, que acabo rajándose.  Inicio de muleta rodillas en tierra con una serie que caldeo los tendidos. Muletazos encajados de mano baja por ambos pitones, rematados con pases de pecho de pitón a rabo y sus ya habituales arrucinas formaron una faena de torera y maciza. Tras dos pinchazos y estocada le fue concedida la oreja. El toro fue ovacionado en el arrastre.  
Ginés Marín se llevó el lote de la tarde.  Su primero fue otro buen colaborador, al que Ginés no termino de acoplarse, de cogerle el aire y aprovechar la buenas condiciones que tenía. Hubo buenos muletazos con la izquierda. Fue un toro para haberlo aprovechado mucho mejor. Finalizo su faena con unas bernadinas que hicieron de nuevo rugir al público y tras una estocada le fue concedida una oreja con fuerte petición de la segunda.  El sexto toro fue un excelente colaborador en la muleta, el mejor del festejo. Otro buen toro para el torero. Un toro con movilidad, repetición, humillación, clase en la embestida, el toro ideal para la tauromaquia moderna. En este sexto Ginés sí estuvo a la altura y pudo hacer las delicias del público asistente y dejar patente su tauromaquia. Inicio su faena de rodillas llevando al toro toreado y cosido a los vuelos de la muleta. A continuación, se sucedieron tandas por ambos pitones, largas, templadas y ligadas, destacando las ejecutadas al natural y rematadas con pases de pecho elegantes y toreros. Destacar también los muletazos con la derecha sin ayuda. Una buena faena bien estructurada en su conjunto, ejecutada con limpieza y con temple. Con una estocada trasera le fueron concedidas las dos orejas. Al toro le fue concedida la vuelta al ruedo.

*Por José PIcón.