miércoles, 29 de agosto de 2018

Valoración de la feria de Almería*


Finalizada la feria de Almería 2018 llega el momento de sacar conclusiones acerca de lo ocurrido en las tres corridas de toros.
Ganado. En cuanto a la presentación la mejor presentada la lidiada el primer día, El Torreón, sin embargo, esta protagonizo el petardo de la feria, por su falta de raza y casta.  Es en este punto donde hay que decir, basta ya. En el festejo modesto del abono no tenemos por qué tragar con hierros de nulo interés para el aficionado y del que se suponía que el fracaso estaba asegurado. En este caso la empresa debe de apostar por abrir los encastes o traer hierros interesantes y de atractivo para el aficionado. En lo que respecta a las ganaderías que acompañan a las figuras nada nuevo que decir, cuando llegan baja el toro.  Las figuras llegan e imponen y no queda otra que tragar, pero si hay que decir por ejemplo que la ganadería de Zalduendo, una de las más descastadas o la mas, de la cabaña brava debería tomarse un descanso y no volver a la feria durante un tiempo. El otro hierro lidiado por las figuras, Cuvillo, cumplió con el objetivo, mostrarnos el toro moderno que se cría actualmente. Un toro que en el caballo pasa el tramite sin más y en la muleta se muestra como un gran colaborador.  
Matadores. La feria ha tenido un nombre propio, Alejandro Talavante. El conjunto de su tarde ha sido sin duda alguna lo más torero realizado en la feria y más concretamente la faena realizada al quinto de toro de Cuvillo, faena encajada y de mano baja.  Lamentablemente su fallo a espadas no hizo redondear una tarde rotunda. No obstante, esta faena al segundo de su lote será sin duda alguna una de las candidatas al Capote de Paseo.  Otro candidato al codiciado Capote de Paseo es Ginés Marín, por la faena realizada al sexto Cuvillo, una faena donde el temple y la ligazón fueron las notas destacadas. Se podría decir que ha sido la revelación de la feria ya que muy pocos esperaban lo realizado la tarde de su actuación.  Tampoco se deberían dejar en el olvido matadores como Curro Díaz y su faena al segundo de su lote del hierro del Torreon, una faena torera, elegante y con buen gusto; Morante y la labor realizada al conjunto de su tarde, una actuación llena de remates pintureros, clasicismo y sabor añejo; y Roca Rey, su valor y quietud.  
Publico. Comenzando por la asistencia no habría nada que objetar, ya que se han cumplido las expectativas. Dos entradas más que dignas en los festejos de las figuras y cumpliendo en el cartel más modesto solo apto para abonados y poco más. Si nos centramos en el comportamiento, el público acude principalmente para divertirse y pasar una buena tarde desconociendo la total liturgia de la lidia, o sea, ausencia total de educación taurina. Se jalea de manera alegre todo lo que ocurre en el ruedo ya que todo vale. Se increpa al picador cuando realiza su labor sin embargo no se dice nada cuando la puya cae trasera o en el pico de la paletilla. No se protesta la mala presentación o el mal juego de los toros. Sin hablar del grito típico de “música"o pedir los trofeos a voces cuando lo que hay que utilizar es un pañuelo blanco y acordarse de los ascendientes ni descendientes del presidente cuando no son atendidas las peticiones.
Presidencia. Un aprobado o con una actuación aceptable se podría calificar las decisiones presidenciales, aunque hay detalles que no se deberían dejar pasar por alto. En lo relativo al ganado, se debería haber devuelto a los corrales el primer toro del Torreón por invalido. Cuando aparecen las figuras el toro baja en trapío, pero hay que intentar mantener el listón y no dar pie a que se cuele algún toro anovillado. En cuanto a la concesión de trofeos, la segunda oreja de Curro Díaz entraría dentro del debate y el conceder trofeo a fallos de espada o defectuosas colocaciones. Y para terminar la vuelta al ruedo al sexto toro de Cuvillo, un toro que apenas cumplió en la suerte de varas y fue un buen colaborador en la muleta, no fue un toro completo para tal honor.

Empresa.  En el conjunto de la feria la empresa debería de apostar por la variedad de encastes y hacer un esfuerzo en la confección del cartel que suele ser el más modesto del ciclo, ya que el de este año interés y atractivo tenía muy poco. Hay que apostar por un ganado y matadores de interés para el abonado y el aficionado que, aunque lamentablemente son pocos hay que tenerlos en cuenta y no darles de lado. Pensar que, aunque son un grupo minoritario es el grupo más fiel que acude a la plaza. El público en general se moviliza en carteles puntuales y la afición siempre está ahí, aunque llegara el día que si esto no cambia abandonara el barco, si no lo está haciendo ya. Otra cuestión, las ganaderías, el toro, su trapío, su integridad, se debe de mantener el nivel adecuado a una plaza de segunda categoría como la nuestra, y en esta feria ha habido momentos en que ha fallado y por supuesto ganaderías que no estén a la altura que no vuelvan a repetir el año próximo. Por lo demás, la empresa, debe sentirse satisfecha por el resultado obtenido en taquilla, si la comparamos con otras ferias y carteles similares a la nuestra.

Por José Picón*