lunes, 24 de septiembre de 2018

El novillero almeriense José Cabrera corta una oreja en la feria de Andorra


Hace algunos días publicaba LA VOZ DE ALMERÍA:

El pasado fin de semana el novillero almeriense José Cabrera afrontaba dos serios compromisos ante sendas novilladas de máxima exigencia en las que lidiaria en dos ferias importantes novillos de las ganaderías de Benjamín Gómez, Saltillo y Aurelio Hernándo.

La temporada del almeriense no ha sumado el número de festejos al que Cabrera nos tiene acostumbrados, sin duda por la falta de novilladas picadas que existe, que hace que el salto entre las novilladas sin picadores y la alternativa sea para muchos novilleros un desierto casi insalvable ante la pasiva mirada de taurinos y empresarios. Para muestra un botón, en la feria de Almería en los últimos cinco años tan solo se ha celebrado una novillada con picadores (que precisamente también toreó José Cabrera) y en plazas como Roquetas, Berja o Vera, las principales de la provincia almeriense, resulta un exigente ejercicio de memoria intentar recordar cuando se lidió la última novillada picada. Sin duda el sector tendrá que hacer frente a esta cuestión para garantizar la existencia de novilleros que sean los diestros del futuro.

En la localidad abulense de Sotillo de la Adrada el abono incluía una corrida de toros (desafío de ganaderias José Escolar y Daniel Ruiz) y una novillada de Benjamín Gómez, encaste Santa Coloma en la que el almeriense ejercía como director de lidia. 

Resultó con clase y brava la novillada de Santa Coloma, extraordinariamente presentada, embistiendo al cite de los novilleros y con posibilidades de triunfo. José Cabrera estuvo valiente y decidido con la novillada, espectacular en banderillas y firme con la muleta, malogrando sus actuaciones con la tizona, dejando escapar lo que habría sido un triunfo importante. 

El balance de sus oponentes fue silencio y silencio, pero sin duda habría sido otro bien distinto si los aceros hubieran viajado con mayor precisión.

Al día siguiente viajaba la cuadrilla de Cabrera a la feria de Andorra, en la provincia de Teruel, para lidiar una novillada en concurso de ganaderías, con los hierros de Saltillo, encaste propio, Isaías y Tulio Vázquez de procedencia Pedrajas, Flor de Jara cona animales de Santa Coloma-Buendía, Aurelio Hernando procedencia Veragua, Fernando Guzmán y El Añadío ambos con procedencia Santa Coloma. Al almeriense le correspondieron los astados de Saltillo y Aurelio Hernándo, de muy distinto comportamiento.

El de Saltillo fue un novillo orientado y complicado, con la cara alta y que no dejó que el novillero pudiera relajarse en ningún momento. Cortó en banderillas y con la muleta reponía con prontitud y no se abrío en la muleta, habiendo ocasiones en las que casi arrollo con rectitud la figura del novillero. Anduvo con oficio Cabrera que acabó doblándose con el novillo cárdeno y lucero. En esta ocasión la espada viajó certera y puso fin con prontitud a la meritoria faena. su actuación fue silenciada con respeto por el público asistente.

Afortunadamente cambió la tónica de la tarde con el de Aurelio Hernándo. Tuvo más clase y duración el de Veragua y esto lo aprovechó Cabrera para estructurar una faena que fue a más. 

Ya antes de iniciar la faena de muleta, con el capote había estado variado el almeriense, así como con las banderillas, donde destacó un par de dentro a fuera y otro al violín. Con la muleta estuvo animoso y supo entender las embestidas del novillo, que acabó entregandose.

En esta ocasión también apuntó fino con la espada Cabrera y le cortó al novillo una importante oreja en una feria exigente, de las denominadas toristas.

El domingo lidió en Cuerva una novillada del Ventorrilloque sirvió y con la que pudo estar a gusto delante de la cara de los toros. Cortó dos orejas que pudieron ser alguna más si la primera de sus faenas no la hubiera malogrado con la espada. Al segundo también se la cortó tras un pinchazo.