miércoles, 24 de octubre de 2018

José Cabrera corta dos orejas en Cadalso


Hace unas fechas publicaba La Voz de Almería:

José Cabrera, novillero almeriense con picadores, continúa sumando festejos y triunfos en este mes de septiembre, el mes de los novilleros por excelencia.

Cabrera entró en la feria de Cadalso de los Vidrios, provincia de Madrid, por la vía, nunca agradable, de la sustitución, en este caso la de Alfredo Bernabeú, que no pudo hacer el paseíllo. Se trataba de otra cita importante en el cinturón de Madrid, donde el buen toreo no pasa desapercibido y se suman puntos para poder presentarse en Las Ventas.

Se lidió una novillada de la ganadería de Aurelio Hernando, que mandó a Cadalso de los vidrios seis novillos jaboneros, bien presentados, que se prestaron a embestir en los engaños de los espadas, destacando el quinto novillo  de la tarde, que fue aplaudido en el arrastre. 

Jose Cabrera se mostró toda la tarde animado y con ganas de agradar al público madrileño. Como es costumbre en el almeriense no dejó nada guardado en el esportón y cuanto pudo hacer con el lote que le correspondió lo dejó en la arena firmado Cabrera.

Con su primero, dejó una serie de lances y banderilleó al novillo alcanzando gran conexión con los tendidos. Entendió bien el almeriense al buen novillo de Aurelio Hernándo primero en varias series de derechazos y otras tantas de naturales, rematadas cno largos pases de pecho.

Cuando cogió la espada Cabrera la gente había ya tomado partido en su favor y estaba deseoso de ver un triunfo por parte del novillero.

Media estocada fue suficiente para que cayera el astado, provocando la petición mayoritaria del público y el presidente no dudo en enseñar los dos pañuelos que ya le valían a Cabrera la puerta grande.

Su segundo presentó aviesas intenciones y con él estuvo bregando el novillero de Almería. También lo banderilleó con lucimiento.

Al llegar el momento de tomar la pañosa el almeriense la presentó al novillo muy adelantada, intentando conducir las embestidas del animal de Hernando, tarea que fue practicamente imposible, con un novillo que se obstino en no embestir. 

El almeriense salió a hombros como triunfador.