domingo, 18 de noviembre de 2018

Antonio Sánchez se despide del toreo


En España llegaba el turismo atraído por el sol y las playas y los seiscientos marcaban la creciente prosperidad económica de nuestras ciudades cuando, a mitad de la década de los años sesenta, llegaba al mundo en el número cuatro de la taurina avenida de Vilches, Antonio Sánchez Requena.

Durante su infancia veía pasar por la puerta de su casa mantillas y maletillas -que aunque suene parecido no tiene nada que ver lo uno con lo otro- que fueron clavando en su alma el gusanillo taurino. Sin antecedentes taurinos en su familia atesoró las primeras enseñanzas que le daban aquellos infelices que apostados en la puerta de nuestra plaza, esperaban la oportunidad que (casi) nunca llegaba.

En el año ochenta y tres se vistió por primera vez de luces para estoquear un novillo y comenzar una etapa de novillero en que dejó constancia de un toreo artista, puro y entregado.

 Las circunstancias y la falta de oportunidades hicieron que en el año noventa y dos cambiara el oro por la plata, debutando como banderillero a las órdenes del diestro almeriense Jesús Martínez Ruiz, Jesús de Almería. Desde aquel momento Antonio Sánchez se convirtió en uno de los mejores terceros que ha dado nuestra provincia y el toreo.
A lo largo de casi tres décadas como banderillero, Antonio Sánchez ha actuado en las filas de Emilio Oliva, Pepín Jiménez, Pepin Liria, Rafaelillo o Cristina Sánchez entre otros.

Su nombre se ha escuchado y su oficio y profesionalidad se ha sentido en todas las plazas importantes de España. En Madrid ha dejado constancia de su buen hacer en multitud de ocasiones, en Sevilla, en Ronda, en Barcelona, Bilbao o Pamplona, donde coincidió con José Tomás en el cartel han sido testigos del toreo del almeriense.

Sánchez no solo ha vivido la gloria del toreo. En la feria de Abrucena recibió una fuerte cornada que, sin embargo y porque los toreros son seres de otra pasta, no le impidió torear el día siguiente en Madrid, sin embargo el esfuerzo lo pagó con una lenta y dolorosa recuperación. Mas recientemente también ha sufrido una fuerte cogida que le provocó una triple fractura de su brazo derecho.

En Almería, Antonio Sánchez ha vivido su nacimiento taurino, y luego, de subalterno, ha actuado con practicamente todos los matadores de toros locales, de hecho, su última comparecencia en la plaza de toros de nuestra ciudad fue de la mano de Francisco Torres Jerez el día de su triunfo con los seis toros.

Se despide del toreo Antonio Sánchez y reconoce que ‘no me voy con ninguna espina clavada. El toreo es una profesión muy dificil, que además está en un momento complicado en cuanto a como está montado el negocio,y yo he logrado ser un torero respetado. Me despido orgulloso y feliz’.

Como anécdota, fue a lidiar una corrida en Las Ventas de Madrid, en la que toreaba Curro Romero, torero admirado por Antonio Sánchez. Días antes de la corrida Romero se cayó del cartel, dejandolo con la pena de no haber compartido cartel con Romero.

La despedida fue en la plaza de toros de La Algaba, provincia de Sevilla, actuando en una feria de novilladas. Los hermanos Neiro hicieron posible que tras el último festejo se rindiera un merecido homenaje al almeriense, que se cortó la coleta simbolicamente, y dió dos ovacionadísimas vueltas al ruedo junto a su hijo Marcial, que al ver la pasión de la gente, exclamó: ‘papá, la que hemos liado’.