lunes, 7 de enero de 2019

La Escuela Taurina cerró el curso con buena nota


Se despertaba Almería el domingo con el cielo en ese tono azul tan almeriense y tan alegre, con las nubes empujadas por el fuerte viento que azotaba la capital. A la vez, los alumnos de nuestra Escuela lo hacían nerviosos y con el miedo de la responsabilidad clavado en su ánimo, y es que no era para menos, en pocas horas los jovenes se enfrentaban a un tentadero de cuatro becerras  de Martín Carrasco, ante las miradas de familiares y aficionados para poner punto final al curso 2018 en la Escuela Taurina de Almería.

Hacían el informal paseíllo  los alumnos Jorge Martínez, Abraham, Ernesto Pérez, Fran Lupión, Dennis Martín Andrehuela, Antonio Jesús, Adrián Barón, Kevin Álvarez, Manuel Espinosa, Blas Márquez, Emilio García, Fran Rodríguez, Bentor Cardoso, Jorge Fernández y Javi Guzmán. En un balance general, tras valorar el esfuerzo y el aprendizaje que han presentado, ha destacado el gran nivel mostrado por los aspirantes a figuras del toreo, y ha quedado claro que existe futuro en el toreo almeriense, a juzgar por la ilusión y ganas que han mostrado los toreros.

La primera añoja la paró Jorge Martínez, al que siguió Abraham en un quite por caleserinas y ambos practicaron banderillas simuladas. Con la muleta destacaron los dos novilleros, especialmente en los instantes finales cuando la añoja se fue a tablas con menos recorrido y Jorge Martinez toreo de uno en uno dejando al animal llegar hasta la calzona de su traje corto.

La segunda añoja fue toreada en primer lugar por Manuel Espinosa, al que siguieron Dennis Martín, Fran Lupión, Adrián Barón y otros alumnos, como Blas Márquez que mostró, tal vez, la mayor progresión y evolución desde el fin de curso del pasado año.

Precisamente Blas Márquez fue el que paró de capa la tercera añoja de la mañana, y con la muleta hizo lo propio su compañero Ernesto Pérez. 

En esta y en la añoja que cerró la mañana se volvieron a suceder los alumnos, quedando patente el progreso y el oficio aprendido en el último año y que el director Ruiz Manuel tiene materia prima para trabajar a corto plazo.

Tras el tentadero se prendió la brasa y familiares y amigos compartieron con los toreros una jornada de convivencia en el Club Hipico Indaliano que se prolongó hasta bien entrada la tarde. Tras la navidad empezará un nuevo curso.