miércoles, 1 de mayo de 2019

El novillero Romera corta una oreja a un gran novillo en Alcudia de Guadix


Toreaba en la bonita y coqueta plaza de toros de Alcudia de Guadix el novillero Juan José Romera. Almería vió nacer a este novillero con picadores que dió sus primeros muletazos entre la capital y Roquetas de Mar.

Con algo menos de media entrada abrió plaza el rejoneador José Velasco, que sorteo un novillo radicalmente manso de Viuda de Amián. Al entrar a matar tras un pinchazo descabalgó el rejoneador que fue prendido y volteado por el novillo. Le cortó una oreja.

No tuvo suerte en el sorteo Salvador Cortés. Su primer oponente estuvo suelto y andarín en el capote pero en la muleta, aunque sin clase, sacó nobleza que permitió que el torero estuviera a gusto con el toro de Los Rodeos. Basó la faena en la mano diestra toreando a media altura, dejando Cortés ya el regusto de los toreros viejos, o de los viejos toreros. Saludó en banderillas Pedro Mariscal tras un buen par.

El segundo del lote de Cortés fue el de más trapio de la corrida. Repetidor en el capote llegó -tras el trámite del caballo y de las banderillas- distraido a la muleta. Con una embestida irregular, que una vez pasaba y otra se quedaba en los vuelos de la muleta sorprendió al matador en varias ocasiones. Cortés acabo animando al toro con la voz y provocandolo mucho para robarle un par de series por el pitón derecho. El balance de su actuación fueron dos orejas, una a cada uno de su lote.

El mejor novillo de la corrida se lo llevó en su lote Romera. Un novillo de Los Ronceles, castaño, gacho en su conformación, pero de una clase, una prontitud, y una humillación en su embestida fuera de lo común. El novillo se debió premiar con al vuelta al ruedo, que además recibió un puyazo largo, pero en su descargo es cierto que nadie la pidió.

A ese le dejó Romera una larga serie de verónicas de recibo. Lo llevó al caballo galleando por chicuelinas y lo paró con la muleta con doblones por bajo de bella factura y un escultural pase de pecho.

En cada serie se le dió distancia al novillo que pronto y entregado se arrancaba a la muleta, embistiendo con recorrido y humillación. Lo entendió Romera por ambos pitones, dejando tanto series de derechazos como de naturales templadas y ligadas. Remató la faena con unas manoletinas y con una estocada enhebrada, dos pinchazos y una estocada casi entera, por eso el premio quedó en una solitaria oreja.

El que cerró plaza se quedó corto en el capote y recibió dos puyazos. Embistió con poca clase y la cara alta. Con la muleta retrasada le robó Romera los mejores muletazos antes de desbaratar la faena con al espada. Escuchó una ovación.