martes, 23 de julio de 2019

Cuando un amigo se va, algo se muere en el alma...


Algo se muere en el alma. Y Roquetas no se ha ido, pero se está despidiendo o, por lo menos, este año ha mirado la salida, amenazando con abandonarnos.

Roquetas es un oasis taurino en mitad de la temporada. una feria amable que invita a pasar un fin de semana entre familia o amigos, de playa, sardinas y tarde de toros. Un respiro para los matadores tras los esfuerzos de Madrid y Pamplona y antes de que llegue Bilbao y la maratón agosteña, tal vez por eso los toreros se matan por venir, o ¿quien no recuerda a Morante en la piscina de no se qué hotel con Rafael de Paula, toalla sobre los hombros, que se mojaba los pies hablando con Talavante?

El formato de la feria está claro, con una clase práctica y dos corridas de toros (¿que coño se espera para meter en el abono una novillada picada; que con años en los que más de media plaza es abonada, y la otra mitad vendida, hemos dejado que un novillero con picadores almeriense se pierda y otro tenga que jugarse la vida entre saltillos y monteviejos lejos de casa sin darle un hueco en nuestras plazas?). 

Ese formato se apoya sobre la base de seis figuras, o cinco figuras y un torero revelación que es una opción magnífica, y que se justifica en unos tendidos llenos hasta la bandera. Esta feria funciona, y se ha demostrado los últimos años -como te echamos de menos Eloisa...-, con un cartel de 'no hay billetes' desgastado de tanto usarlo y con la flor y nata de la prensa nacional paseándose por el callejón a sus anchas, o las anchas que les permite el delegado de la autoridad, siempre que lleven pantalón largo.

Tanto ha funcionado este formato, que se ve atenazado por una enfermedad llamada éxito. Y el éxito ha provocado que la publicidad haya dejado mucho que desear, que no haya habido muchos medios que otros años eran fijos y, lo que es más preocupante y realmente grave... que un cartel con Juli, Perera y la sensación de la temporada -Aguado- apenas supere los tres cuartos de entrada.

Lo se, tres cuartos está muy bien. En Almería no habrá tres cuartos. Ni en muchas plazas tampoco habrá tres cuartos. Lo se. Pero la realidad es que ese cartel, el año pasado, era un 'no hay billetes'. Ahora hay dos opciones, ponernos excusas y pensar que está muy bien actualmente meter tres cuartos de aforo en la plaza, con lo que el año que viene habrá menos gente, o no engañarnos, pensar que ese día se han perdido dos o tres mil entradas, y ponernos a trabajar ya.

Dicho esto, que lo digo porque si, porque me apetece, dejo unos detalles de la feria de Santa Ana 2019.