martes, 20 de agosto de 2019

Primera del abono de la Virgen del Mar*



* Por José Picón Salvador

La primera de feria del abono de Almería estuvo marcada por un lado por el escaso público en los tendidos, apenas un cuarto de entrada, algo que era muy predecible ante un cartel modesto al que solo interesan a los cuatro aficionados de la tierra. Por otro lado, la presentación y juego del ganado fue lo que marco la mayor decepción de la tarde. Un encierro de Torrestrella por debajo de lo que se debe de traer a una plaza de segunda categoría y donde surgen dos preguntas o bien el ganadero no tenía una corrida más digna para nuestra plaza, en caso de ser así mejor que no hubiera venido; o la empresa fue a los Alburejos a traerse lo más asequible que encontró en el campo, lo cual diría lo poco o nada que le importa a la empresa nuestra feria.  En cuanto al comportamiento la falta de casta fue la nota predominante, un encierro que cumplió en el caballo sin más y del que se podría destacar un exigente primero y los noblotes segundo quinto y sexto, estos tres últimos buenos colaboradores para el torero.
Román en su primero se le vio entregado y con ganas desde que se abrió de capa, realizando un quite por chicuelinas. En el caballo fue el único que tomo un buen puyazo empujando con la cara abajo.  En la muleta comenzó de rodillas conectando con los tendidos, donde alterno tandas por ambas manos siendo las mejores logradas por el pitón derecho, tandas de mano baja y ligadas, ante un toro que le costaba arrancarse pero que cuando lo hacía quería coger la muleta por abajo y desplazándose. Antes estas embestidas Román estuvo por momentos a la altura de las condiciones del animal. En su segundo un toro impresentable y que se paró nada más que comenzó la faena de muleta, el joven matador opto por cambiar el estoque simulado por la espada de matar y quitarse del medio semejante mulo.
David de Miranda, nuevo en esta plaza, tuvo la suerte de cara y se llevó el lote con más posibilidades del encierro, realizando lo más destacado y torero de la tarde. En su recibo de capa a su primero se vio más voluntad que acierto destacando la media de remate. Por saltilleras y gaoneras quito al toro en los medios donde dejo claro sus armas el valor y la quietud. Ya con el muleta un inicio a pies juntos en el centro del ruedo dio paso a coger la mano derecha y sacarle por ese pitón lo más potable que tenía su nobilísimo oponente que acabo en embestidas sosas. Siempre acompañando la embestida en muletazos de trazo largo al que le faltó algo de ajuste. Faena que fue a menos y que cerro con unas manoletinas ajustadas. Tras un fallo a espadas, el posible corte de oreja se esfumo.  En su segundo volvió a mostrar su soltura con el capote realizando un quite por tafalleras y gaoneras. Ya con la muleta realizo una faena más compacta por ambos pitones llegando a lograr por momentos un mayor ajuste y dándole más profundidad al trazo de sus muletazos. Con unas benardinas ajustadas puso punto y final a su actuación, volviendo de nuevo a fallar con los aceros y perdiendo de nuevo el triunfo.


Cerraba el cartel el mexicano Luis David Adame, muy voluntarioso y animoso toda la tarde dio muestras de que en su tauromaquia el torero fundamental y la ortodoxia brilla por su ausencia. Rodillas en tierra recibió a su primero pasando a un tercio de banderillas donde destaco la entrega y la voluntad y que conecto rápidamente con los tendidos. Ya con la muleta un inicio desde los medios vuelve a meterse al público en el bolsillo y a partir de ahí se suceden las tandas por ambos pitones, pases y más pases, ante un animal vacío por dentro que no transmitía nada. Fallo con los aceros recibiendo una ovación. En su segundo se volvió a repetir un repertorio muy parecido al anterior.  En esta ocasión realizo un quite por lopecinas. Tras el tercio de banderillas, el toro que tenía buena condición se lesiono una mano lo cual no fue impedimento para que el mexicano le planteara faena ante un animal lesionado lo cual dice mucho del respeto por la profesión de este muchacho ya que lo más justo y coherente hubiera sido abreviar. Tras una estocada le fue concedida una oreja.